En medio de una severa escasez de combustible que mantiene paralizado gran parte del transporte público en Cuba, autoridades de Santiago de Cuba decomisaron 181 vehículos, en su mayoría motocicletas, triciclos eléctricos y triciclomotores. La medida ha generado una ola de críticas entre ciudadanos que aseguran haber perdido su único medio de movilidad en uno de los momentos más difíciles para trasladarse en la isla.
Según informó la emisora estatal CMKC, las retenciones responden a supuestas violaciones de la Ley 109 del Código de Seguridad Vial. Entre las infracciones señaladas se encuentran estacionamiento indebido, conducción sin licencia, deficiencias técnicas y modificaciones ilegales en los sistemas de escape. Las autoridades sostienen que el objetivo es reforzar el orden en la vía pública y garantizar la seguridad.
Sin embargo, el contexto ha marcado la reacción popular. La ciudad enfrenta apagones frecuentes, largas filas para conseguir combustible y una reducción drástica de rutas de ómnibus estatales. En ese escenario, muchos ciudadanos dependen de motocicletas y triciclos para acudir al trabajo, transportar mercancías o simplemente desplazarse dentro de la urbe.
En redes sociales, los comentarios reflejan frustración. Varios usuarios cuestionan que el endurecimiento de los controles ocurra precisamente cuando el transporte estatal es insuficiente. Algunos denunciaron que agentes estarían solicitando comprobantes específicos de compra de gasolina en divisas y que la falta de estos documentos podría derivar en la confiscación del vehículo.
“¿En serio con la situación que estamos viviendo? Ahora que está tan malo el transporte, deciden ser tan radicales y recoger lo poco que está moviendo a la población en la calle. Esto es una locura”, escribió un usuario identificado como Adri Diva. Otros calificaron la medida como “arbitrariedad” y señalaron que, lejos de aliviar la crisis, podría empeorarla.
El decomiso masivo pone de relieve la tensión entre el cumplimiento estricto de la normativa y las necesidades prácticas de la población. Para muchos santiagueros, estas motocicletas representan una inversión considerable y, en numerosos casos, el único recurso para generar ingresos en medio de la crisis económica.
Mientras tanto, en la provincia de Holguín se anunció una alternativa distinta: la emisión de permisos temporales para triciclos eléctricos y motorinas, con el fin de facilitar la transportación de pasajeros y cargas en la actual coyuntura excepcional. La medida incluye un registro oficial de los vehículos autorizados y la verificación de sus condiciones técnicas.
El contraste entre ambas provincias alimenta el debate sobre cuál debe ser la prioridad en tiempos de emergencia energética: el rigor normativo o la flexibilidad para garantizar la movilidad ciudadana.
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