Lo que muchos cubanos creyeron que sería una salida económica terminó en el frente de una guerra ajena. Engañados con promesas de empleo, dinero y ciudadanía, algunos fueron enviados por Rusia a combatir en Ucrania, según una investigación de Amnistía Internacional.
Lo que parecía una oportunidad para salir de Cuba y ganar dinero terminó para algunos cubanos en las trincheras de Ucrania. Una nueva investigación de Amnistía Internacional concluye que Rusia ha utilizado engaños, coerción y vulnerabilidad migratoria para reclutar extranjeros, incluidos ciudadanos de la Isla.
La guerra de Rusia contra Ucrania tiene también un rostro cubano. No solo el de hombres que viajaron voluntariamente para incorporarse al Ejército ruso, sino el de personas que, según Amnistía Internacional, fueron captadas mediante engaños, presiones o falsas promesas y terminaron combatiendo en el frente.
En un informe publicado el 10 de septiembre, Amnistía documentó el reclutamiento de extranjeros por parte de Rusia y concluyó que numerosas prácticas utilizadas para incorporarlos a sus Fuerzas Armadas pueden constituir trata de personas. La investigación incluye testimonios de ciudadanos de Cuba, Brasil, Colombia, Egipto, Sierra Leona, Sri Lanka, Somalia y Sudáfrica.
Entre los casos aparece “Ruben”, un cubano que se encontraba preso en Rusia. Según su testimonio, le ofrecieron incorporarse al Ejército a cambio de evitar la deportación, obtener un pasaporte ruso y recibir una bonificación y un salario elevado. Aceptó porque regresar a Cuba le parecía peor opción. Terminó enviado al frente, fue herido en dos ocasiones y posteriormente cayó prisionero.
Otro cubano, identificado como “Enrique”, sabía que firmaba un contrato militar, pero aseguró que le habían dicho que realizaría labores de apoyo y no que sería enviado a combatir. Tras apenas unas semanas de entrenamiento fue trasladado hacia la zona de guerra.
El patrón descrito por Amnistía incluye ofertas falsas de empleos civiles, contratos en ruso que los reclutas no comprendían, promesas de ciudadanía y salarios, además de la retención de pasaportes y teléfonos y restricciones para abandonar el servicio. Muchos extranjeros fueron enviados a combatir después de apenas dos semanas de preparación.
El caso cubano no es nuevo. El Departamento de Estado de EE. UU. ya había documentado el reclutamiento fraudulento de cubanos para combatir en Ucrania y pidió investigar una posible complicidad oficial cubana.
Cuba, por su parte, niega participar en el envío de combatientes a Rusia y ha rechazado las acusaciones de implicación estatal.
La investigación de Amnistía añade ahora una pieza decisiva: algunos cubanos que acabaron en la guerra pueden no ser simplemente mercenarios, sino posibles víctimas de una red de reclutamiento basada en el engaño y la explotación.
Fuentes: Amnistía Intenacional - Reuters
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