El diario oficialista Periódico Girón finalmente rompió el silencio sobre uno de los problemas que más indignación genera entre los habitantes de Matanzas: la acumulación de basura en calles, esquinas y vertederos improvisados que desde hace meses deterioran la ciudad y ponen en riesgo la salud pública.
Bajo el título “Mientras la basura crece…”, el medio estatal describió escenas cada vez más comunes en la provincia: desechos desbordados, malos olores, quema de basura, proliferación de roedores y temor por nuevos brotes de arbovirosis con la llegada de las lluvias.
El reportaje, aunque inusualmente crítico para la prensa oficial cubana, evita mencionar la causa principal detrás del colapso sanitario y urbano que vive la ciudad: la incapacidad del régimen cubano para ofrecer soluciones reales a los problemas estructurales del país.
El texto recoge preguntas que miles de matanceros llevan años haciéndose: “¿Por qué demoran tanto las recogidas? ¿Qué está pasando con Comunales? ¿No hay otras alternativas?”. Sin embargo, la respuesta oficial vuelve a centrarse en el argumento recurrente de la “escasez de combustible”.
Según declaraciones ofrecidas al propio medio estatal, las autoridades locales aseguran que la falta de diésel limita severamente la recogida de desechos. Los directivos de Comunales reconocieron que existen rutas donde la basura permanece acumulada durante más de una semana, mientras los camiones trabajan con recursos mínimos y una flota deteriorada.
Pero el problema va mucho más allá del combustible.
La crisis de la basura en Cuba es también consecuencia de décadas de abandono institucional, falta de inversión, centralización económica y ausencia de reformas capaces de modernizar los servicios públicos. Mientras el gobierno destina recursos a la propaganda política y al control social, ciudades enteras sobreviven entre vertederos, apagones y alcantarillas colapsadas.
El propio reportaje reconoce que barrios como Versalles o Pueblo Nuevo enfrentan situaciones críticas, con microvertederos cercanos a bodegas, mercados y hasta círculos infantiles. También admite que la quema de basura se ha vuelto frecuente debido a la desesperación de vecinos cansados de convivir con focos de infección frente a sus viviendas.
Las autoridades sanitarias alertaron sobre el riesgo de nuevas epidemias de dengue, leptospirosis y otras enfermedades vinculadas a la insalubridad. Sin embargo, las respuestas continúan siendo improvisadas: multas simbólicas, uso de carretas, apoyo ocasional de organismos estatales y llamados a la “conciencia ciudadana”.
El reportaje de Periódico Girón termina apelando a la responsabilidad compartida entre ciudadanos y entidades estatales. Pero para muchos cubanos, la raíz del problema está en un sistema incapaz de garantizar servicios básicos y que durante años ha normalizado el deterioro de las ciudades y la precariedad cotidiana.
Mientras tanto, la basura sigue creciendo en Matanzas, convertida ya en otro símbolo visible del desgaste de un modelo que no logra responder a las necesidades más elementales de la población.
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