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La dictadura cubana pierde otro aliado clave en el Caribe tras la derrota electoral de Ralph Gonsalves en San Vicente y las Granadinas

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 29 de noviembre de 2025

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El panorama político de América Latina y el Caribe atraviesa una transformación profunda marcada por el declive de varios gobiernos de corte socialista que, durante años, dominaron espacios estratégicos de la región. La derrota electoral de Ralph Gonsalves en San Vicente y las Granadinas, tras casi un cuarto de siglo en el poder, se suma a una cadena de reveses que debilita notablemente al bloque de aliados que aún respaldaban a los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Gonsalves, uno de los más firmes defensores de Nicolás Maduro en organismos internacionales como la OEA y Naciones Unidas, había sido una pieza clave para movilizar apoyos caribeños en favor del chavismo. Pero la pérdida de su gobierno marca un punto de inflexión: el último aliado incondicional de Maduro en el Caribe ha caído, y con él, una influencia que se sostuvo durante años gracias al financiamiento político derivado de Petrocaribe y la Alianza Bolivariana (ALBA).

El alejamiento de los 14 países del CARICOM del régimen venezolano confirma la nueva dinámica regional. Trinidad y Tobago y Guyana han dado pasos incluso más firmes, estrechando su cooperación militar con Estados Unidos en medio de crecientes tensiones geopolíticas. Washington, por su parte, ha reforzado su presencia estratégica en el Caribe, con visitas recientes de altos mandos del Pentágono a República Dominicana y Trinidad y Tobago, enviando un mensaje inequívoco: la estabilidad de la región es una prioridad y no habrá espacio para regímenes autoritarios.

Este viraje coincide con un escenario latinoamericano donde varios proyectos de izquierda han perdido terreno. Procesos electorales en Ecuador, los comicios legislativos en Argentina, el revés sufrido por la izquierda chilena y el fin de dos décadas de hegemonía socialista en Bolivia reflejan un creciente desgaste de la llamada “marea rosa”. Estos resultados muestran a electorados cansados de crisis económicas, inseguridad y disputas políticas estancadas.

En este nuevo mapa, el caso de Colombia destaca como un ejemplo de agotamiento social frente a un gobierno de izquierda. La administración de Gustavo Petro, cuestionada por el auge de la criminalidad, la expansión del narcotráfico y la percepción de falta de resultados, enfrenta un rechazo creciente que anticipa un cambio de rumbo en 2026.

El retroceso de los proyectos socialistas también alcanza a Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva encara un escenario adverso ante el incumplimiento de promesas económicas y su alineamiento internacional con gobiernos autoritarios, una posición que ha erosionado su imagen.

En Bolivia, el fin del largo ciclo del Movimiento al Socialismo (MAS) ha dado paso a una apertura hacia organismos financieros internacionales y a la recomposición de relaciones con países que habían sido distanciados durante la etapa del ALBA, mientras la población exige soluciones pragmáticas y resultados tangibles.

En este contexto, la caída de gobiernos aliados a Caracas aumenta el aislamiento de Maduro y presiona el declive de los regímenes de Cuba y Nicaragua, cuyos modelos políticos enfrentan también crisis internas y creciente rechazo popular. Los cambios ocurridos en varios países no solo representan ajustes electorales, sino una recomposición más profunda del equilibrio político regional.

Aunque las dictaduras suelen aferrarse al poder y rara vez caen por mecanismos convencionales, el avance democrático en países vecinos debilita sus pilares. América Latina parece entrar en un nuevo ciclo donde la alternancia, el hartazgo ciudadano y la búsqueda de estabilidad reconfiguran las alianzas y abren espacios para una nueva etapa política.

Fuente: Infobae


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