Foto: EFE
Más de 3.000 toneladas de ayuda humanitaria han llegado a Cuba desde inicios de 2026, principalmente desde México, Estados Unidos y otros actores internacionales, con el objetivo de paliar la escasez de alimentos, medicamentos e insumos básicos en la isla. No obstante, el proceso de distribución ha estado acompañado de crecientes cuestionamientos por falta de transparencia, posibles desvíos y desigualdades territoriales.
Los envíos incluyen arroz, frijoles, leche en polvo, aceite, productos enlatados y artículos de higiene, destinados a sectores vulnerables como niños, embarazadas y enfermos crónicos. Parte de esta asistencia ha sido canalizada a través de organizaciones como Cáritas Cuba y el Programa Mundial de Alimentos.
Sin embargo, reportes independientes han documentado irregularidades en el destino final de estos recursos. Investigaciones periodísticas señalaron que productos donados habrían sido comercializados en establecimientos en divisas vinculados a GAESA, en lugar de ser distribuidos gratuitamente.
En provincias como Santiago de Cuba, uno de los territorios más afectados por fenómenos meteorológicos recientes, se ha reportado una distribución limitada y desigual. Los módulos entregados no han coincidido con los volúmenes anunciados oficialmente, y se han detectado diferencias en la calidad de productos como la leche en polvo según grupos etarios.
Datos difundidos por autoridades locales indicaban que la distribución de leche cubriría varios meses para distintos grupos vulnerables, pero en la práctica las entregas han sido parciales y con variaciones en composición y cantidad. En paralelo, algunos de estos productos han aparecido en el mercado informal a precios elevados, lo que ha incrementado las sospechas sobre desvíos desde almacenes o puntos de distribución.
La falta de información detallada sobre el recorrido de la ayuda desde su entrada al país hasta su entrega final ha dificultado la verificación independiente de su destino. Aunque el Ministerio de Comercio Interior de Cuba ha anunciado mecanismos de control y seguimiento, los datos disponibles continúan siendo fragmentarios.
El contraste entre los anuncios oficiales y la percepción en comunidades receptoras ha contribuido a un aumento de la desconfianza sobre la gestión de la ayuda, en un contexto de crisis económica y escasez generalizada que mantiene una alta dependencia de donaciones externas.
Fuentes: Cubanet y TV Azteca Noticias
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