El buque cisterna Sea Horse, cargado con gasoil ruso y originalmente destinado a Cuba, modificó su ruta varias veces en el Caribe y finalmente arribó frente a las costas venezolanas, generando incertidumbre sobre su cargamento y destino final.
El petrolero Sea Horse, con bandera de Hong Kong, se convirtió en el centro de atención tras un inesperado cambio de rumbo en su travesía por el Caribe. Originalmente cargado con unos 190.000 barriles de gasoil ruso destinados a Cuba, la embarcación comenzó a mostrar itinerarios contradictorios desde principios de febrero, generando dudas sobre su destino final.
Según la empresa de análisis marítimo Kpler, el buque inicialmente declaraba como destino La Habana, luego modificó su rumbo varias veces, señalando lugares como Gibraltar o distintas zonas del Caribe. Finalmente, la semana pasada, el Sea Horse viró hacia el sur del Caribe oriental y luego hacia el oeste, dirigiéndose a Venezuela, donde se espera que arribe al puerto de Puerto Cabello el miércoles 25 de marzo.
Datos de seguimiento de la plataforma MarineTraffic confirman que el petrolero, de 160 metros de eslora y 25,03 metros de manga, navega actualmente en estado “sin control de mando” con destino reportado a Puerto Cabello. La embarcación transporta gasoil obtenido mediante una operación de transferencia desde otro buque frente a las costas de Chipre a inicios de febrero, en la cual se declaró originalmente que Cuba sería el receptor del combustible.
Durante las últimas semanas, la incertidumbre sobre la trayectoria del Sea Horse generó especulaciones sobre posibles cambios de planes en el envío de combustible ruso hacia la isla. La combinación de rutas alternas, destinos cambiantes y la ausencia de control activo de la embarcación aumentó la atención mediática, sobre todo en el contexto de las sanciones internacionales y las restricciones comerciales que afectan a Cuba y Venezuela.
El cambio de rumbo del Sea Horse evidencia las complejidades de la logística marítima de combustibles y el impacto de factores geopolíticos en las rutas de envío. Mientras el mundo esperaba la llegada del cargamento a La Habana, finalmente el buque se dirige hacia Venezuela, consolidando un desenlace distinto al anunciado inicialmente.
En días recientes el periodista Mario Vallejo se hizo eco de que el petrolero “Sea Horse” había logrado "colarse" en Cuba. Según la firma de inteligencia marítima Windward, el tanquero habría descargado de forma clandestina unos 190.000 barriles de diésel ruso tras manipular sus señales de posicionamiento y moverse bajo patrones típicos de evasión. La compañía sostiene que el buque apagó o alteró su AIS, simuló estar a la deriva en el Atlántico y luego reanudó ruta hacia la isla.
Este episodio marca un ejemplo claro de cómo los envíos estratégicos de energía pueden experimentar variaciones inesperadas, y cómo la información proveniente de rastreos AIS y plataformas de monitoreo marítimo se vuelve crucial para seguir el movimiento de recursos en tiempo real. Por ahora, el Sea Horse continúa su trayectoria hacia Puerto Cabello, cerrando una serie de días de itinerarios cambiantes que mantuvieron en alerta a expertos y observadores del transporte de combustible ruso en la región.
Fuentes:
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