El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, realizó un recorrido por varias provincias del oriente del país para constatar el proceso de distribución de la primera partida de ayuda humanitaria valorada en tres millones de dólares, destinada a los afectados por el huracán Melissa. La visita incluyó las provincias de Holguín, Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo, algunas de las zonas más impactadas por el evento meteorológico.
Durante su gira, Hammer sostuvo intercambios directos con voluntarios y responsables de la Iglesia católica y de Cáritas Cuba, organizaciones encargadas de canalizar y distribuir la asistencia enviada por el Gobierno de Estados Unidos. En localidades como Cacocum, El Cobre y la ciudad de Guantánamo, el diplomático pudo conocer de primera mano los procedimientos aplicados para garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
Según explicaron representantes de Cáritas al funcionario estadounidense, el proceso de identificación de los beneficiarios se realizó “desde abajo”, a partir de diagnósticos comunitarios elaborados en coordinación con los sacerdotes y líderes locales. Este método permitió priorizar a los sectores más vulnerables, entre ellos ancianos que viven solos, madres solteras con hijos, personas con discapacidad y familias en situación de extrema precariedad.
Hammer destacó la importancia de este enfoque comunitario, que —según señalaron los responsables de la entrega— evita arbitrariedades y permite una distribución más justa y transparente de los recursos. La ayuda fue llevada incluso a zonas rurales y de difícil acceso, gracias al trabajo voluntario de decenas de personas, en su mayoría mujeres, que recorren largas distancias para asistir a sus comunidades.
“Aquí un video sobre los intercambios que tuvo nuestro jefe de misión Mike Hammer con voluntarios de Cáritas Cuba durante su gira por el Oriente”, señaló un mensaje difundido tras la visita. En el material audiovisual se resalta la labor de estas voluntarias, descrita como “impresionante”, y su compromiso con los más necesitados. “Estas voluntarias están ayudando a sus comunidades y van a zonas remotas para distribuir la asistencia humanitaria que envió el gobierno de Estados Unidos para los más necesitados: ancianos, mujeres solteras con niños, personas discapacitadas”, añade el texto.
La primera entrega forma parte de un programa de ayuda humanitaria aprobado por Washington tras el paso del huracán Melissa, que dejó daños significativos en viviendas, infraestructuras y medios de vida en varias regiones del país. De acuerdo con la información compartida durante la visita, esta fase inicial se centró en cubrir necesidades básicas, mientras se evalúan pasos posteriores en función de la evolución de la situación en las comunidades afectadas.
El recorrido de Hammer por el oriente cubano ocurre en un contexto de profunda crisis económica y social en la isla, lo que ha incrementado la vulnerabilidad de amplios sectores de la población ante desastres naturales. En ese escenario, la participación de organizaciones religiosas y humanitarias ha sido clave para suplir carencias y garantizar que la asistencia llegue de manera directa a los damnificados.
La misión diplomática estadounidense subrayó que la ayuda tiene un carácter estrictamente humanitario y que su objetivo es respaldar al “cubano de a pie” en momentos de emergencia, trabajando con actores locales que gozan de la confianza de las comunidades.
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