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El gobierno uruguayo confirmó el envío de 20 toneladas de leche en polvo a Cuba, en una operación organizada junto con México, en medio de la grave crisis alimentaria que afecta a la isla y de debates políticos internos sobre la ayuda internacional.
El gobierno de Uruguay, bajo la presidencia de Yamandú Orsi, anunció el envío de 20 toneladas de leche en polvo a Cuba, en una operación realizada en coordinación con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum. El cargamento partirá desde aguas mexicanas en las próximas semanas, integrándose a la cadena de asistencia humanitaria que México ha impulsado desde febrero, que incluye alimentos, medicinas, paneles solares y combustible.
Fuentes oficiales uruguayas indicaron que la logística se resolvió en conjunto con el gobierno de Sheinbaum y que, aunque se había hablado previamente de incluir arroz, finalmente el envío consistirá únicamente en leche en polvo. La iniciativa había sido mencionada en febrero por el canciller Mario Lubetkin, quien calificó la ayuda de “simbólica” y reconoció que los detalles de cantidades y transporte aún debían definirse.
A pesar de los esfuerzos humanitarios, la distribución en Cuba genera dudas. Investigaciones recientes señalan que parte de los alimentos entregados por México habrían terminado en tiendas estatales para su venta, en lugar de distribuirse gratuitamente a la población más vulnerable. En localidades como Güira de Melena, las entregas resultaron mínimas, evidenciando dificultades en la cobertura efectiva de la ayuda.
La crisis en Cuba se ha profundizado por décadas de centralización económica ineficaz y la reducción de suministros energéticos externos, incluyendo la disminución de envíos de Venezuela. La ayuda internacional permite un alivio temporal, pero no resuelve los problemas estructurales que generan escasez alimentaria y apagones frecuentes.
El envío uruguayo también ha provocado debate político en Montevideo. Mientras el Frente Amplio respalda la medida y ha promovido visitas oficiales a Cuba, la oposición cuestiona la atención a la isla, calificando los viajes de delegaciones como “turismo de dictadura” y criticando la prioridad sobre asuntos internos.
La operación, aunque limitada en alcance, refleja tanto la solidaridad internacional como las tensiones políticas y logísticas que rodean la asistencia humanitaria a la isla.
Fuente: Prensa Subrayado y En Camino