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“El candado que no detiene la esperanza; ciudadanos, no súbditos” Prof. Alina Bárbara Hernández

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 24 de enero de 2026

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El conjunto escultórico que se encuentra en el parque más importante de Matanzas, inaugurado el 24 de febrero de 1909, representa más que la memoria histórica de la ciudad; es un símbolo vivo de la libertad y de la lucha por ella. Como señala la profesora Alina Bárbara López Hernández, las estatuas de José Martí y de la mujer que rompe las cadenas a sus pies constituyen “una clara alegoría a la Libertad”, financiadas mediante subscripción popular, reflejando así la voluntad del pueblo de honrar los valores de justicia y emancipación.

Sin embargo, el paso del tiempo y las intervenciones del poder han transformado ese espacio en un escenario de contradicciones. La reja perimetral que actualmente rodea la plaza “nunca existió en el diseño original, fue un agregado posterior de hace poco tiempo, que puede entenderse asimismo como otra alegoría, esta vez a la falta de libertad propia del sistema político cubano”. Este cambio físico convierte la plaza en un recordatorio de la represión, de cómo un símbolo de libertad puede ser limitado por quienes temen a la autonomía del ciudadano.

La autora relata experiencias personales que subrayan esta tensión: “La pequeña puertecita de la reja podía abrirse hasta hace unos días. Allí he puesto flores a Martí y el pasado 18 coloqué por unos minutos un cartel pidiendo la amnistía de los presos políticos cubanos. Ya no puede abrirse. Le han colocado un brillante candado, como nueva alegoría de la represión constante de un Estado al que no le importa nada la libertad”.

La imagen del candado es poderosa: evidencia que incluso los espacios simbólicos de libertad pueden ser controlados y vigilados, recordando a todos que la lucha por la emancipación es inacabada y que la represión puede adoptar formas sutiles pero efectivas.

No obstante, López Hernández propone una reflexión más profunda sobre la libertad, que no se limita a quienes la buscan, sino también a quienes la niegan: “No soy verdaderamente libre si le quito la libertad a otra persona, del mismo modo que no soy libre cuando a mí me quitan la libertad”, cita a Nelson Mandela. La libertad no es un privilegio individual, sino un derecho que se construye de manera colectiva.

En su conclusión, la autora enfatiza la esperanza y la determinación: “En Cuba seremos libres todos, ustedes y nosotros… Seremos ciudadanos, no súbditos de nadie. Y esas rejas y ese candado serán un triste recuerdo de algo que no debimos permitir jamás, ni ustedes ni nosotros”. La plaza de Matanzas, con sus estatuas, su reja y su candado, se convierte así en un espejo de la sociedad cubana: un lugar donde la memoria y la lucha por la libertad coexisten, recordándonos que la verdadera emancipación requiere valentía, conciencia y unidad.


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