Joven artista de Matanzas asesinado al intentar impedir robo de un teléfono celular a una muchacha
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 28 de octubre de 2026
El artista plástico y tatuador Carlos Javier Socorro Ramos, de 35 años, falleció la noche del martes 27 de octubre en Matanzas a causa de una herida con arma blanca, infligida cuando intervino para defender a una joven a quien le habían robado su teléfono móvil en las inmediaciones del reparto Fruta Selecta.
El trágico suceso ocurrió frente a la sede del Estado Mayor del Ejército Central, en la ciudad de Matanzas. De acuerdo con los testimonios recabados sobre el hecho, Socorro Ramos presenció el asalto contra la joven y decidió actuar para auxiliarla y recuperar el dispositivo sustraído. Durante el enfrentamiento, el agresor le propinó una herida mortal con un objeto punzocortante. Aunque los detalles precisos sobre la identidad del atacante se mantienen bajo investigación, el ataque causó consternación inmediata entre los residentes de la zona.
Natural del poblado de Bolondrón, la víctima era graduado del Instituto Superior de Arte (ISA) y gozaba de reconocimiento en su comunidad por su desempeño en las artes plásticas y el tatuaje. Familiares, allegados y excompañeros de trabajo describieron a Socorro Ramos como una persona pacífica, trabajadora y fuertemente vinculada a su entorno familiar. Era el único hijo de sus padres, Nélida y Rafael, y le sobreviven su esposa, Lineisy, y un hijo menor de edad.
El hecho ha provocado una ola de solidaridad y denuncias en redes sociales, donde numerosos ciudadanos han manifestado sus condolencias a la familia y han expresado preocupación por el incremento de episodios de violencia e inseguridad ciudadana en la región. Amigos y conocidos de la víctima enfatizaron que su acción buscaba proteger a una mujer en peligro, desenlace que pone de manifiesto el impacto de la delincuencia en la vida cotidiana. Las comunidades locales continúan a la espera de un informe oficial que esclarezca la captura de los responsables del homicidio.
Fuente y foto: Christian Arbolaez