“Tantos muertos y una sonrisa: el peso de una noticia imposible de procesar” Ulises Toirac
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 5 de enero de 2026
"Estaba trabajando cuando apareció la noticia. Treinta y siete muertes."
El número, seco y brutal, se impone antes de cualquier intento de comprensión. No es solo una cifra: son vidas truncadas, historias que no regresan, familias que quedan marcadas para siempre. Y, sin embargo, lo que más golpea no es únicamente la magnitud de la tragedia, sino la contradicción que la rodea y que hace casi imposible procesarla.
"¿Cómo se asimila que esas personas murieran defendiendo a alguien que, para salvarse, pasó literalmente sobre sus cadáveres?" La pregunta no busca respuesta inmediata; es un intento desesperado de entender una lógica que parece no existir. Murieron cumpliendo una misión, convencidos —o llevados— a proteger a una figura de poder que, en el momento decisivo, no compartió su destino. Ellos quedaron atrás. Él siguió adelante.

La imagen posterior agrava la herida: "ese mismo personaje llegando sonriente a Estados Unidos, deseando buen año y buenas noches”, como si el camino hasta allí no estuviera sembrado de muertos. La sonrisa no es un gesto menor; se convierte en símbolo. Un símbolo de distancia, de desconexión absoluta entre el sacrificio ajeno y la propia salvación. Mientras unos pagaron el precio más alto, otros cruzaron la línea final con tranquilidad y cortesía.
Decenas de comentarios apoyaron las palabras y el sentir del artista y es que procesar esto implica enfrentar una verdad incómoda: el valor de la vida parece diluirse cuando se interpone entre el poder y su supervivencia. Las muertes dejan de ser un límite moral y pasan a ser un costo asumible. Y ese es, quizás, el golpe más duro: entender que quienes cayeron no fueron protegidos por la misma causa que creían defender.
No es fácil ordenar las ideas frente a una escena así. La indignación se mezcla con el desconcierto, y el duelo con la incredulidad. Treinta y siete personas murieron. Y quien era el centro de esa defensa llegó a destino ileso, sonriente, como si nada de eso le perteneciera. Esa es la imagen que queda. Esa es la noticia que cuesta —y tal vez nunca se logre— procesar.
Del perfil de Ulises Toirac (se respeta su nota de 37 muertos aunque en realidad son 32)