Amigos que se marchan y apagones: la realidad de ser joven en Cuba
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 15 de octubre de 2026
La crisis económica y energética de Cuba está transformando la vida de los jóvenes, que deben lidiar con apagones prolongados, escasez de dinero, menos espacios de entretenimiento y la salida del país de familiares y amigos. En La Habana, muchos intentan encontrar pequeños refugios para socializar mientras consideran emigrar ante la falta de perspectivas.
El fenómeno queda reflejado en la historia de Melanie Tejeda, una joven de 24 años que apenas conserva amistades en la isla. De los 43 estudiantes que comenzaron con ella la carrera de actuación dos años atrás, solo cinco permanecen en Cuba. Muchos de sus compañeros se marcharon a destinos como Miami y Madrid.
Según un reportaje de la agencia AFP, publicado por Swissinfo, Tejeda acudió sola a El Bejuco, un bar privado del Vedado donde los jóvenes se reúnen para jugar dominó, conversar y escapar durante unas horas de la oscuridad provocada por los cortes eléctricos.
El establecimiento se ha convertido en uno de los pocos espacios que logra mantenerse iluminado durante los apagones gracias a un generador adaptado para funcionar con gas natural.
Su gerente, Yadier Delgado, de 24 años, lo describe como un refugio para una juventud que cada vez dispone de menos alternativas para reunirse y divertirse.
Las dificultades también afectan a quienes intentan desarrollar proyectos profesionales en la isla. Sian Dimitri Felipe, de 22 años, aprendió programación por su cuenta y trabaja en un videojuego, pero reconoce que los cortes eléctricos y los problemas de conexión obstaculizan sus planes.
La falta de electricidad también limita las actividades cotidianas y aumenta las preocupaciones por la seguridad cuando las calles quedan a oscuras. Para muchos jóvenes, reunirse con amigos o salir por la noche se ha convertido en un lujo difícil de mantener.
El deterioro económico agrava la situación. Yurisladys Mora, una creadora de contenido de 23 años, explica que los ingresos disponibles deben destinarse principalmente a necesidades esenciales, incluidos los medicamentos que compra en el mercado informal.
Con menos dinero para el ocio y numerosos establecimientos culturales afectados por la crisis, las opciones gratuitas adquieren mayor importancia. En el Paseo del Prado, por ejemplo, grupos de jóvenes se reúnen los fines de semana para bailar, patinar y practicar coreografías.
La salida de amigos y compañeros de estudio alimenta la sensación de aislamiento entre quienes permanecen en Cuba. Algunos jóvenes aseguran que ya no encuentran en la isla las oportunidades ni la vida social que desean.
Sian afirma que no imagina su futuro en el país y expresa su intención de marcharse. Su experiencia refleja una tendencia que atraviesa a una generación marcada por la incertidumbre económica y la pérdida de espacios de encuentro.
Para Israel Quiala, de 17 años, que abandonó la enseñanza media para dedicarse a la danza urbana, ser joven en la Cuba actual resulta más difícil que para las generaciones anteriores.
Entre apagones, bajos ingresos y amistades dispersas por la emigración, muchos jóvenes intentan mantener sus proyectos personales, aunque cada vez ven más lejos la posibilidad de construir un futuro estable en su propio país.