“Aquí estoy, esto soy”: el reguetón como grito cultural en el corazón del Super Bowl - Ulises Toirac
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 9 de febrero de 2026
El humorista Ulises Toirac vuelve a poner el dedo en una verdad incómoda para muchos: el reguetón, guste o no, es cultura. “Siempre he dicho que puede no gustarme el reguetón, pero en tanto es una manifestación de la cultura de un segmento poblacional (…) es cultura”, afirma con la claridad que lo caracteriza. Y no se trata de gustos personales, sino de comprender los signos de una época. Para bien o para mal, el reguetón “representa, sintetiza, aglutina”, y será referencia obligatoria para cualquiera que intente entender este tiempo desde una mirada antropológica.
En ese contexto, la figura de Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, adquiere una dimensión que va mucho más allá de la música. Su presencia en el medio tiempo del Super Bowl no fue solo un espectáculo: fue un acto cultural y político en el sentido más amplio del término. En medio de una coyuntura compleja, donde Estados Unidos enfrenta una crisis migratoria “con excesos, con políticas erróneas”, un artista latino logra colocar “15 minutos de pura energía latina” en el evento más visto del año.
Toirac lo resume con precisión: fue “de una manera conmovedora y aplastante” una reivindicación de las raíces latinas como parte esencial de la identidad estadounidense. Porque, como recuerda, “EEUU es una acuarela de nacionalidades”, no una identidad única y homogénea. El mensaje fue claro y potente: la cultura latina no es ajena, no es marginal, es constitutiva de esa nación.
Aunque el propio Ulises confiesa que solo pudo ver fragmentos del espectáculo —“ni megas ni canales pa echármelo en vivo”—, lo que alcanzó a percibir fue suficiente para calificarlo como un “impactante nivel épico”. Un “grito de la cultura latina”, un “abrazo a las raíces” de millones de personas que también son Estados Unidos.
Lo más significativo, quizás, está en el acto de afirmación. No importa que “no le gusta al Presidente” o que “no es aceptado por una parte radical de la sociedad”. Bad Bunny dice sin pedir permiso: “aquí estoy”, “esto soy”. Y eso, subraya Toirac, “tiene un mega mérito”. Es la demostración viva de lo que puede ser una democracia cuando la cultura no se subordina al poder político.
Al final, queda el deseo sencillo y humano: “tengo que ver los quince minutos completos, me quedé con ganas”. Porque más allá de gustos musicales, lo que ocurrió fue un momento histórico donde la cultura habló alto, claro y en español.