Estos son los cuatro fallecidos en Cayo Falcones, Villa Clara (Video)
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 27 de febrero de 2026
Un trágico suceso frente a Cayo Falcones, en Corralillo, Villa Clara, ha encendido una nueva controversia diplomática entre La Habana y Washington. Cuatro hombres perdieron la vida el miércoles cuando una embarcación con matrícula de Florida fue interceptada por Tropas Guardafronteras cubanas, mientras que seis personas permanecen bajo custodia en la isla.
Según el Ministerio del Interior (MININT), la embarcación ignoró las órdenes de detención y abrió fuego, lo que desencadenó un enfrentamiento armado. La versión oficial describe la operación como un “intento de infiltración con fines terroristas” y asegura que se incautaron fusiles de asalto, rifles de francotirador, pistolas, cócteles Molotov, chalecos antibalas, municiones y material asociado a organizaciones contrarrevolucionarias. Entre los fallecidos figuran Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa.
Michael Ortega Casanova, de 54 años y originario de Morón, Ciego de Ávila, residía en Tampa y era empresario del transporte. Su familia asegura que llevaba una vida estable y que no participaba en grupos armados. En Tampa, la organización Casa Cuba declaró tres días de duelo por su fallecimiento.
Héctor Duani Cruz Correa, de 42 años, trabajaba como albañil y realizaba mantenimiento en los Cayos de Florida. Su esposa insiste en que era una persona tranquila y dedicada, ajena a cualquier actividad política o militar.
Pavel Alling Peña, natural de Camagüey, era profesor, licenciado en Historia del Arte y escritor, conocido por sus reflexiones sobre identidad nacional y su rechazo al anexionismo. Sus allegados destacan su perfil intelectual y pacífico, muy distante del de un combatiente armado.
Ledián Padrón Guevara, de 25 años y residente en Houston, se trasladó a Miami con intenciones de involucrarse en entrenamientos vinculados a acciones contra el régimen cubano. Familiares lo describen como parte de una generación frustrada por la falta de cambios en Cuba.
Desde Washington, un funcionario confirmó que al menos uno de los muertos y uno de los heridos eran ciudadanos estadounidenses, mientras que otro tenía visa K-1. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que EE. UU. realizará su propia investigación y que ninguna operación estadounidense estuvo involucrada.
El propietario del bote, un hombre de 65 años, informó que la embarcación había sido robada desde su muelle en los Cayos de Florida. En Miami, activistas y familiares realizaron vigilias, calificando el hecho de “masacre” y cuestionando la versión oficial cubana.
El incidente deja más preguntas que respuestas: por un lado, La Habana lo considera un ataque organizado desde el exilio; por otro, familiares de los implicados sostienen que se trata de trabajadores, activistas y jóvenes idealistas cuya historia aún no ha sido escuchada. La investigación sigue abierta en ambos países, mientras la tensión diplomática se mantiene en aumento.