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“Cada día la carga es mayor”: Ulises Toirac relata la tristeza que ve en las calles de La Habana

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 1 de agosto de 2026

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En sus viajes recurrentes hacia el Hospital Fajardo en La Habana, Ulises Toirac dice estar viendo de cerca una realidad que pesa cada vez más. El humorista habla de médicos agotados, apagones, niños serios, adultos desesperanzados y jóvenes afectados por el consumo de sustancias. Esta vez, el hombre acostumbrado a hacer reír utiliza sus palabras para mostrar el lado más sombrío de una sociedad que, según describe, parece acostumbrarse al cansancio y la tristeza.

Ulises Toirac está acostumbrado a observar la realidad cubana desde el humor, pero hay momentos en los que hasta el chiste parece quedarse sin fuerzas. En una de sus publicaciones más recientes, el humorista describe el desgaste que experimenta durante sus viajes hacia el Hospital Fajardo, en La Habana, y el impacto emocional de encontrarse diariamente con personas golpeadas por una realidad cada vez más difícil.

“Mis diarios viajes hasta el Fajardo van a seguir un tiempo más. Es extenuante, agotador”, cuenta Toirac. El cansancio del trayecto, explica, se hace todavía mayor cuando regresa a casa y se encuentra con la falta de electricidad. No es únicamente el agotamiento físico: es la acumulación de escenas y experiencias que, día tras día, terminan pesando.

El artista reconoce, sin embargo, que esos recorridos le permiten estar “muy al día y palpando la realidad”. Y lo que encuentra no es alentador. Entre sus principales impresiones destaca el esfuerzo de los médicos, a quienes agradece reiteradamente, pero también la tristeza y la desesperanza que observa en las calles.

Toirac habla de “niños sentados serios en el escalón frente a su casa”, una imagen especialmente poderosa porque muestra una infancia que parece haber perdido parte de la espontaneidad asociada a esa edad... "Pero igual tropiezo día a día con la tristeza y la desesperanza de la gente. Con niños sentados serios en el escalón frente a su casa. Con mujeres agrias pugilateando, con tipos que dan botella y cuentan parte de su día a día, con jóvenes bamboleantes por el químico en una esquina".

El humorista, que durante años ha convertido las contradicciones de la vida cubana en materia prima para provocar risas, ahora parece enfrentarse a una realidad en la que la tragedia cotidiana amenaza con superar cualquier posibilidad de convertirla en chiste.

Su relato no es un estudio sociológico ni pretende representar a todos los cubanos. Es, sobre todo, el testimonio personal de un hombre que dice estar viendo de cerca el cansancio de otros y sintiendo cómo ese cansancio también se convierte en una carga propia.

Y quizá ahí reside la mayor tristeza: cuando quien suele hacer reír termina preguntándose cuánto más puede soportar una sociedad antes de que hasta el humor deje de ser suficiente.

Fuente: Ulises Toirac


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