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Colapso eléctrico en La Habana: una avería en Apolo desata apagón masivo y provoca cacerolazos

Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 3 de junio de 2026

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Una avería en la subestación Apolo, en La Habana, desencadenó un apagón en cadena que afectó a múltiples municipios de la capital cubana y provocó la salida simultánea de unidades generadoras clave del Sistema Eléctrico Nacional. El fallo, ocurrido este martes dos de junio de 2026, generó una reacción en cascada que dejó sin servicio eléctrico a decenas de repartos y evidenció nuevamente la fragilidad del sistema energético del país. Horas después, la crisis derivó en protestas espontáneas en varios barrios habaneros, donde vecinos realizaron cacerolazos para expresar su malestar por los prolongados cortes de electricidad y las condiciones de vida cada vez más difíciles.

La crisis eléctrica en La Habana alcanzó un nuevo nivel de tensión tras una avería en la subestación Apolo, que provocó una reacción en cadena dentro del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), afectando la estabilidad de varias centrales termoeléctricas y dejando amplias zonas de la capital sin servicio eléctrico durante horas.

De acuerdo con reportes oficiales, la falla inicial en Apolo generó oscilaciones que sacaron del sistema las unidades 6 y 8 de la Central Termoeléctrica Mariel, así como la unidad 3 de la Central Termoeléctrica Renté. Estas salidas redujeron aún más la capacidad de generación en un sistema ya operando con déficit crítico.

La Empresa Eléctrica de La Habana informó posteriormente que el incidente desencadenó disparos automáticos en líneas de 110 kV, afectando subestaciones estratégicas como Naranjito, Melones, Príncipe, Cerro, Talla Piedra y Párraga, lo que amplió rápidamente el alcance del apagón a múltiples municipios.

Como resultado, varios circuitos fueron desconectados mediante los llamados Disparos Automáticos por Frecuencia (DAF), un mecanismo de protección que actúa cuando el sistema cae por debajo de niveles seguros. Estas desconexiones dejaron sin electricidad zonas de Boyeros, Marianao, Playa, Habana del Este, Centro Habana, La Habana Vieja y otros municipios, en una secuencia que evidenció la sobrecarga estructural del sistema.

Las autoridades confirmaron que este episodio representa al menos el sexto evento de este tipo en lo que va de 2026 en la capital, un indicador de la inestabilidad persistente del SEN en medio de déficits que han superado los 2.000 megavatios en los últimos meses.

Pero el impacto técnico del apagón no se limitó a la infraestructura eléctrica. Horas después de las fallas, la crisis derivó en una respuesta social visible en varios puntos de La Habana. En el municipio de Guanabacoa y otras zonas afectadas, residentes salieron a las calles para realizar cacerolazos y protestas espontáneas, golpeando utensilios domésticos y coreando consignas como “¡Queremos la luz!” y “¿Hasta cuándo?”.

Los testimonios recogidos en los barrios reflejan una situación de extrema tensión, con cortes de electricidad que en algunos casos superan las 24 horas y retornos intermitentes que apenas permiten cubrir necesidades básicas.

El vínculo entre la avería en Apolo y las protestas posteriores evidencia cómo la crisis energética ha dejado de ser un problema exclusivamente técnico para convertirse en un detonante social recurrente. La combinación de fallos en la generación, la fragilidad de la red y los prolongados apagones continúa alimentando el malestar ciudadano en la capital cubana, donde cada nuevo colapso eléctrico tiene un impacto inmediato en la vida cotidiana de la población.

Fuente: Cubadebate


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