Cuba guarda silencio ante masacre en Irán y amplifica propaganda del régimen de Teherán
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 12 de enero de 2026
Mientras en Irán la población se levanta contra la opresión y la miseria, el régimen cubano mantiene un silencio absoluto sobre la brutal represión que ya ha dejado más de 500 muertos, según informes de medios internacionales. En lugar de informar sobre la tragedia que viven los ciudadanos iraníes, los medios oficiales de la isla se dedican a repetir la propaganda del gobierno de Teherán, que pretende organizar protestas con marchas masivas de “Solidaridad Nacional, Paz y Amistad” y culpando a Estados Unidos e Israel de la violencia.
Según comunicados difundidos por las autoridades iraníes, las movilizaciones convocadas buscan mostrar unidad y paz, mientras que el régimen señala que fuerzas externas estarían enviando mercenarios para desestabilizar el país. Sin embargo, la realidad en las calles es muy distinta: cientos de manifestantes han sido asesinados por disparos, golpes y detenciones arbitrarias, mientras los videos y testimonios muestran un país sitiado por la violencia oficial.
Los medios cubanos, en vez de reflejar estos hechos, optan por amplificar la narrativa de la dictadura iraní, presentando a los manifestantes como agentes de potencias extranjeras y minimizando las legítimas demandas de derechos y justicia social de la población. Al reflejar las marchas convocadas por el régimen como si fueran expresiones espontáneas de apoyo popular, el periodismo oficialista en Cuba se convierte en herramienta de legitimación de un gobierno sangriento, que atenta contra su propio pueblo.
Este patrón de silencio y distorsión no es nuevo. Durante décadas, los medios del régimen cubano han demostrado un enfoque sistemático: ignorar las luchas ciudadanas en dictaduras aliadas, mientras presentan a Estados Unidos y sus aliados como los culpables de cualquier crisis o conflicto. La situación en Irán expone de manera evidente cómo la propaganda cubana se ha convertido en un defensor automático de gobiernos represivos, celebrando regímenes que reprimen y asesinan a quienes protestan por derechos básicos.
Mientras los iraníes arriesgan su vida para exigir libertad, justicia y mejoras económicas, los cubanos reciben información filtrada y manipulada, en la que las víctimas son invisibles y los verdugos son presentados como autoridades legítimas que buscan paz y unidad. Este comportamiento mediático no solo protege al régimen iraní de la condena internacional, sino que refuerza un patrón de alineación ideológica de Cuba con dictaduras sangrientas, alejando al país de cualquier estándar democrático o de respeto a los derechos humanos.

La cobertura oficial cubana sobre Irán evidencia también un mensaje implícito a su propio pueblo: la obediencia al poder autoritario es más importante que la verdad, y la represión puede ser legitimada cuando se trata de mantener la “estabilidad” de un régimen. Así, mientras en Teherán mueren cientos de ciudadanos luchando por sus derechos, La Habana silencia, distorsiona y aplaude a los opresores, consolidando su rol como fiel defensor de las dictaduras más represivas del mundo.