Cuba prioriza la defensa del régimen mientras la población enfrenta apagones y escasez de combustible
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 9 de febrero de 2026
En medio de un desabastecimiento de combustible que mantiene al país al borde del colapso, el viceprimer ministro y ministro del Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, dejó en claro cuáles son las prioridades reales del poder en Cuba: la “preparación para la defensa” del Estado se mantiene por encima de las necesidades básicas de la población, incluso cuando la electricidad y el transporte urbano colapsan.
El anuncio se realizó junto a un paquete de medidas que el régimen presentó como respuesta al supuesto “bloqueo energético” atribuido a Estados Unidos. La narrativa, ya conocida, combina la búsqueda de culpables externos con la protección de un aparato militar y político que permanece intocable mientras la vida civil se desmorona.
Entre las medidas, se incluyeron decisiones para la generación eléctrica, transporte y fomento de proyectos solares y fuentes renovables, promesas que se repiten periódicamente sin resultados visibles, mientras los apagones prolongados siguen marcando la rutina diaria de los cubanos. El plan también pretende priorizar sectores como alimentos, agua, salud y educación, aunque en la práctica la población continúa pagando el costo de un sistema que no funciona.
El presidente Miguel Díaz-Canel defendió la estrategia durante una sesión extraordinaria, destacando la supuesta eficacia de las decisiones recientes y el apoyo de empresarios y países “por encima de las presiones”, en un contraste evidente con la realidad cotidiana de apagones, transporte paralizado y limitaciones de combustible.
Por su parte, Roberto Morales Ojeda detalló cómo instituciones, medios y organizaciones políticas apoyarían la estrategia comunicacional del Gobierno, consolidando el control del relato y reduciendo la transparencia.
Mientras los cubanos enfrentan dificultades crecientes, el mensaje oficial es inequívoco: en tiempos de crisis, la prioridad no es proteger a la ciudadanía, sino garantizar la supervivencia de un modelo agotado que se sostiene mediante propaganda, silencio y fuerza, dejando al pueblo a merced de apagones y escasez energética.