Del exilio al Hard Rock Stadium: el “Cuban Bowl” que pone a Miami en el centro del fútbol americano universitario
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 19 de enero de 2026
El partido que coronará al campeón nacional del fútbol americano colegial en Estados Unidos no solo definirá al mejor equipo del país: también será una celebración de identidad, memoria y raíces. Este lunes, el Hard Rock Stadium de Miami acoge un duelo que muchos ya han bautizado como el “Cuban Bowl”, un choque donde la huella cubana es imposible de ignorar.
De un lado estará la Universidad de Miami, conducida por el entrenador cubanoamericano Mario Cristóbal, una de las figuras más respetadas del football universitario. En la otra banda aparece la Universidad de Indiana, líder del ranking nacional, impulsada por el talento del quarterback Fernando Mendoza, también cubanoamericano y reciente ganador del Trofeo Heisman, máximo reconocimiento individual de la temporada. Como detalle adicional, su hermano Alberto Mendoza funge como segundo mariscal de campo del conjunto.
Más allá de los colores y las estrategias, el partido conecta historias que nacieron en un mismo punto del mapa. Tanto Cristóbal como los hermanos Mendoza dieron sus primeros pasos deportivos en la secundaria Christopher Columbus, ubicada en Westchester, un barrio profundamente marcado por la comunidad cubana en Miami. El vínculo va aún más lejos: Fernando Mendoza Sr., padre de los quarterbacks, también defendió los colores de esa escuela, donde coincidió con quien hoy dirige a los Hurricanes.
La relevancia simbólica del encuentro no pasó desapercibida. La Embajada de Estados Unidos en La Habana destacó el evento en la red social X, subrayando que el campeonato está siendo llamado “el campeonato de Cuba” y resaltando cómo sus protagonistas celebran su herencia, reconociendo que su éxito es fruto de sus raíces cubanas unidas a las oportunidades encontradas en Estados Unidos.
Así, el juego decisivo del football colegial se convierte en algo más que un espectáculo deportivo: es un reflejo de la diáspora, del legado familiar y de cómo la identidad cubana sigue dejando su marca en los escenarios más grandes del deporte estadounidense.