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El Mundial se convierte en refugio para los cubanos en medio de los apagones y la crisis diaria

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 18 de junio de 2026

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Aficionados se reúnen a ver un partido del Mundial en La Habana - Foto: Marcel Villa

Mientras Cuba enfrenta una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas, miles de ciudadanos encuentran en la Copa Mundial de Fútbol un breve alivio frente a las dificultades que marcan su vida cotidiana.

Los partidos del torneo se han convertido en una vía de escape para muchos cubanos que conviven diariamente con prolongados apagones, escasez de alimentos, inflación y un deterioro creciente de los servicios básicos. Para algunos aficionados, seguir los encuentros representa una oportunidad para olvidarse, aunque sea por unas horas, de los problemas que enfrentan.

En varios barrios de La Habana y otras ciudades, negocios privados y establecimientos gastronómicos han instalado pantallas visibles desde la calle para atraer a los seguidores del fútbol. Alrededor de ellas se reúnen decenas de personas que buscan disfrutar del espectáculo deportivo en medio de una realidad marcada por las dificultades económicas.

La pasión por el fútbol ha crecido notablemente en Cuba durante los últimos años, impulsada por el acceso a internet y la popularidad de figuras internacionales como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Aunque la selección cubana no participa en el torneo, el interés por el campeonato es evidente en parques, cafeterías y espacios públicos donde los aficionados siguen cada jornada.

Sin embargo, detrás del entusiasmo deportivo persisten los problemas que afectan a la población. Los frecuentes cortes eléctricos continúan alterando la vida de millones de personas, dificultando la conservación de alimentos, el funcionamiento de negocios y el acceso a servicios básicos. Diversos reportes han documentado apagones prolongados y fallas recurrentes en el sistema energético nacional.

Para muchos cubanos, ver un partido se ha convertido en una forma de desconectarse temporalmente de la incertidumbre económica y las preocupaciones diarias. El fútbol ofrece un espacio de encuentro y entretenimiento en un contexto donde las opciones recreativas son cada vez más limitadas.

La crisis también ha transformado hábitos cotidianos. Familias enteras organizan sus horarios en función de la disponibilidad de electricidad, mientras negocios y emprendedores buscan alternativas para mantener sus servicios operativos durante los cortes de energía.

A pesar de las dificultades, el Mundial sigue despertando emociones entre los aficionados cubanos. En un país donde la rutina está marcada por apagones, escasez y desafíos económicos, cada partido representa una pausa temporal frente a una realidad que muchos consideran cada vez más difícil de sobrellevar.

Por noventa minutos, la atención deja de estar en las carencias y se concentra en el balón. Luego, al terminar el encuentro, regresan los apagones, el calor y las preocupaciones de una población que continúa enfrentando una profunda crisis económica y social.

(Con información de El País)


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