El paseo de Aleida Guevara, hija del Ché, y su doble moral
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 6 de febrero de 2026
Aleida Guevara, hija de Ernesto “Ché” Guevara, nunca ha conocido la vida que predica para millones de cubanos. Mientras el pueblo sobrevive entre apagones, hambre, colas interminables y represión, ella ha vivido toda su vida rodeada de privilegios, viajando por el mundo con comodidades que la mayoría de los cubanos ni siquiera puede soñar. Su más reciente viaje a España evidencia, una vez más, esta doble moral que caracteriza al castrismo y a sus herederos.
Durante el vuelo hacia Madrid, Aleida fue captada durmiendo plácidamente en el avión, con pasajes pagados que le aseguraban mayor espacio y comodidad. Mientras ella descansaba en su burbuja de privilegios, millones de ciudadanos en Cuba no pueden ni comprar un boleto de guagua para ir a trabajar o buscar comida, y mucho menos aspirar a salir del país. Esa escena, captada por testigos y difundida en redes, no es un simple incidente; es la prueba tangible de la desconexión absoluta entre la élite castrista y la realidad de su pueblo.
Aleida Guevara ha intentado presentarse como “médica humanitaria” y “voz moral” del régimen cubano, pero su recorrido por ciudades europeas fue marcado por protestas y repudio del exilio cubano. Activistas como Bryan Infante y Avana de la Torre le recordaron que no es una visitante neutral, sino una defensora pública de un sistema que encarcela, reprime y empobrece a su gente, gritando consignas como: “¡Cuba es una dictadura!” y “¡Abajo el castrismo!”.
Mientras tanto, ella regresaba a su cómoda realidad, dormida en clase ejecutiva, ajena a las voces que denuncian la miseria de su país.
La hipocresía de Aleida Guevara no termina en los viajes. Habla de socialismo y sacrificio mientras disfruta de hoteles de lujo, vuelos internacionales y restaurantes de primer nivel. Habla del pueblo mientras nunca ha hecho filas, carecido de medicinas o sufrido apagones. Representa la aristocracia del castrismo, donde los apellidos pesan más que el hambre, la injusticia o la represión.
Su vida es un recordatorio cruel de que la élite cubana predica sacrificio y austeridad mientras vive como realeza, y que quienes han heredado el apellido Guevara hablan en nombre del pueblo sin nunca haber compartido sus privaciones. Aleida Guevara encarna la doble moral, la hipocresía y la desconexión total del castrismo, un símbolo del contraste brutal entre discurso y realidad que mantiene a Cuba atrapada en la miseria mientras ellos viajan y disfrutan del mundo.
Del perfil de La Tijera