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Escuelas sin maestros: el propio oficialismo admite el colapso educativo en Cuba

Redacción de CubitaNOW ~ lunes 27 de abril de 2026

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La crisis de la educación en Cuba ha dejado de ser un secreto a voces para convertirse en un problema que incluso la prensa oficial comienza a reconocer. Un reciente análisis publicado por el periódico Girón describe con crudeza una realidad que miles de familias viven a diario: aulas sin profesores y estudiantes prácticamente abandonados a su suerte.

La escena es cada vez más común. Suena el timbre, los alumnos entran al aula, pero el maestro no aparece. No es un retraso: simplemente no hay docente. Lo que debería ser una hora de aprendizaje se convierte en tiempo muerto, marcado por el desorden, el uso del celular o cualquier distracción que sustituya la ausencia de enseñanza.

Según el propio medio oficialista, la falta de profesores está provocando un aprendizaje fragmentado y deficiente. Materias esenciales como Lengua Española quedan a medio camino, afectando la capacidad de los estudiantes para redactar, comprender textos o desarrollar pensamiento crítico. Sin dominio del idioma, advierten, se limita también la capacidad de razonar.

El panorama es igual o peor en Matemáticas, una asignatura acumulativa donde cada vacío se arrastra durante años. Sin bases sólidas desde la primaria, muchos jóvenes llegan a niveles superiores sin poder realizar operaciones básicas, interpretar gráficos o calcular porcentajes, habilidades indispensables incluso para la vida cotidiana.

El inglés, clave en cualquier economía moderna, se ha convertido en un privilegio. La escasez de profesores o su bajo nivel provoca que solo quienes pueden pagar clases particulares tengan acceso real a ese conocimiento, ampliando aún más la brecha social en la isla.

Para “resolver” la situación, las escuelas recurren a improvisaciones: docentes de otras especialidades, o incluso personal sin la preparación adecuada, asumen asignaturas que no dominan. El resultado, como reconoce el propio análisis, es una enseñanza de muy baja calidad que erosiona el interés de los estudiantes.

Más allá de lo académico, el problema tiene consecuencias sociales profundas. La escuela deja de ser un espacio de formación y disciplina para convertirse en un lugar irrelevante. Crece la apatía, aumenta el ausentismo y se debilita la autoridad de las instituciones educativas.

El impacto ya se siente en la educación superior. Universidades cubanas reciben estudiantes con graves deficiencias, obligando a los profesores a dedicar meses —o incluso años— a nivelar contenidos que deberían haberse aprendido mucho antes. Esto incrementa la deserción y reduce la calidad de los futuros profesionales.

Pero el daño más grave es a largo plazo. Cuba necesita especialistas en sectores estratégicos, desde la salud hasta la tecnología, pero un sistema educativo debilitado produce profesionales con bases frágiles. Y aún peor: está dejando de formar a quienes deberían convertirse en los maestros del mañana.

Sin referentes ni vocación, cada vez menos jóvenes quieren dedicarse a la enseñanza. Así se cierra un círculo peligroso: menos maestros hoy significan aún menos en el futuro.

Lo que durante décadas fue presentado como uno de los grandes logros del sistema cubano, hoy muestra signos evidentes de colapso. Que un medio oficial como Girón lo reconozca no es una solución, pero sí una señal clara de la magnitud del problema.

Fuente: Periódico Girón


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