Regimen cubano se prepara para 'defender' la Isla (Video)
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 14 de enero de 2026
En los últimos días, la narrativa oficial en Cuba se ha vuelto explícitamente belicista, evocando un espíritu “guerrerista” que suena más a eco de fantasmas pasados que a una respuesta sólida frente a desafíos reales. El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ha intensificado su presencia en redes sociales con declaraciones que parecen sacadas de un manual de propaganda de la Guerra Fría: “ningún enemigo estará a salvo en Cuba”, “la guerra de todo el pueblo” y que “cualquier medio tecnológico es vulnerable frente a la resistencia popular”. Estas expresiones destacan el "valor"—según el régimen— de una resistencia total y permanente frente a amenazas externas.
Este tipo de lenguaje, además de llamativo, tiene un trasfondo ideológico potente: reivindica un imaginario de patria constantemente en pie de lucha, resistente, siempre lista para el enfrentamiento. Sin embargo, la materialidad de ese “espíritu guerrerista” es, cuando menos, cuestionable. Las imágenes difundidas por medios y cuentas oficiales muestran ejercicios que recuerdan más a recreaciones históricas que a maniobras modernas —rifles antiguos, militias civiles realizando prácticas básicas— mientras que por otro lado países como Estados Unidos continúan invirtiendo en tecnología militar de última generación.
Esta retórica no surge en un vacío político. En concreto, el gobierno cubano ha vinculado estas proclamas con el homenaje a 32 militares cubanos muertos en una operación reciente en Venezuela —operación que, según la narrativa oficial, fue un combate heroico contra fuerzas estadounidenses— e incluso ha convocado una “Marcha del Pueblo Combatiente” para el 16 de enero, en la que se pretende reafirmar el compromiso del pueblo con la defensa de la patria.
El contraste entre esta exaltación de la lucha y la realidad cotidiana es duro: Cuba enfrenta una profunda crisis económica, con apagones continuos, escasez de bienes esenciales y una población centrada en cubrir necesidades básicas más que en ensayar escenarios bélicos. Esto no es solo un reflejo del desfase entre discurso y práctica, sino también de cómo el poder político utiliza símbolos de guerra para desviar la atención de las falencias internas y construir cohesión social en torno a un enemigo externo —histórico o imaginado— más que a proyectos de bienestar y futuro.
El “espíritu guerrerista” que se promueve desde ciertos órganos del poder cubano se parece más a un recurso retórico que a una realidad tangible. Es una narrativa que, por gusto, invoca confrontación y resistencia, pero que, para nada, se fundamente en condiciones militares o sociales que justifiquen ese fervor bélico en un país fatigado por décadas de crisis y desesperanza.
Del perfil de La Tijera
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