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Expulsión arbitraria de Roberto Viña Martínez del ISA: un golpe a la docencia y al pensamiento crítico

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 29 de enero de 2026

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La comunidad artística y académica cubana se encuentra conmocionada tras confirmarse la expulsión del dramaturgo y profesor universitario Roberto Viña Martínez, conocido cariñosamente como “Bobi”, de los claustros de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y del Instituto Superior de Arte (ISA). La medida, considerada por colegas, alumnos y especialistas como arbitraria y represiva, habría sido motivada por un post en Facebook y su postura crítica frente al sistema político vigente en la isla.

Viña Martínez, reconocido por su rigor pedagógico y su compromiso con la formación integral de jóvenes artistas, ha sido descrito por quienes los que lo conocen como un maestro íntegro, brillante y comprometido con el pensamiento crítico. Para muchos, su expulsión no solo constituye un ataque personal, sino un golpe al derecho a la libertad de expresión y al ejercicio ético del magisterio, además de un reflejo del deterioro institucional en espacios académicos y culturales que deberían fomentar la creatividad y el debate.

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En declaraciones públicas, el propio Roberto Viña Martínez denunció que la decisión de separarlo de la docencia fue adoptada sin ningún proceso transparente, privándolo de más del 70% de su ingreso salarial, en un país donde las condiciones económicas y la precariedad general hacen que dicha pérdida sea especialmente grave. La justificación: un post en redes sociales y un disenso político considerado inconveniente. “Apenas un post sirve de pretexto para que la soberanía de los comisarios culturales se ponga en acción y se me impida seguir impartiendo clases”, señaló.

La reacción de la comunidad artística ha sido inmediata y categórica. Catedráticos, dramaturgos, actores y exalumnos han expresado su solidaridad absoluta con Viña Martínez, denunciando que esta expulsión evidencia la profunda mediocridad y politización de las instituciones culturales en Cuba. Según sus testimonios, mientras se castiga a quienes piensan críticamente y aportan valor a la educación, “la mediocridad se instala cómodamente en las aulas”, dejando a los estudiantes privados de referentes intelectuales genuinos.

Bobi fue profesor de dramaturgia, tutor de tesis y guía intelectual de numerosos estudiantes que hoy reclaman su restitución y condenan la decisión como un atentado contra la ética profesional y la libertad académica. Como él mismo enfatiza, en una sociedad donde la censura y el control ideológico son moneda corriente, la defensa del pensamiento independiente se convierte en un acto de dignidad y soberanía intelectual.

Más allá del ámbito académico, la expulsión de Viña Martínez plantea preguntas sobre la integridad del sistema educativo y cultural de la Isla, que prioriza la obediencia sobre la excelencia, el conformismo sobre la creatividad y la imposición ideológica sobre la formación crítica. La medida ha sido calificada por muchos como un acto de injusticia flagrante y una violación de derechos humanos, que deja al descubierto la fragilidad de un sistema que se devora a sí mismo mientras pierde a sus docentes más valiosos.

La solidaridad hacia Roberto Viña Martínez se ha extendido de manera transversal, sumando voces de todos los rincones del arte y la enseñanza. “Él no está solo”, coinciden los colegas. Y en su narrativa, Viña Martínez reafirma que, pese a la represiva decisión, continuará ejerciendo su labor educativa y creativa desde cualquier escenario posible, resguardando la dignidad y la ética como formas supremos de soberanía.


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