Fallece trabajador en la termoeléctrica de Nuevitas en un accidente marcado por la precariedad laboral
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 10 de enero de 2026
Un trabajador de la Central Termoeléctrica “10 de Octubre”, en el municipio de Nuevitas, provincia de Camagüey, falleció en la madrugada del 7 de enero tras sufrir un grave accidente laboral, en un hecho que vuelve a poner bajo la lupa las deficientes condiciones de seguridad en instalaciones clave del sistema electroenergético cubano.
De acuerdo con información divulgada por la página de Facebook Nio reportando un crimen, la víctima fue identificada como Ricardo Arango Soler, de 60 años de edad, un operario con varios años de experiencia en la planta. El accidente ocurrió alrededor de las 4:35 a.m., poco después de que la Unidad número 5 saliera de servicio.
Según el reporte, Arango Soler se encontraba verificando los daños tras la avería cuando resbaló o cedió un peldaño deteriorado de una escalera, lo que provocó su caída al vacío. El impacto le causó lesiones mortales, que le ocasionaron la muerte de forma casi inmediata.
La información preliminar señala que la Guardia Operativa Provincial inició una investigación para esclarecer las circunstancias exactas del suceso y determinar si existieron fallos en los protocolos de seguridad laboral o responsabilidades administrativas. Sin embargo, hasta el momento no se han hecho públicos resultados oficiales ni se han ofrecido detalles adicionales sobre el estado técnico de las instalaciones.
Uno de los elementos que más ha generado indignación entre trabajadores y vecinos de la zona es el silencio de los medios oficiales, que no han informado sobre el fallecimiento pese a la gravedad del hecho. La noticia se conoció únicamente a través de publicaciones en redes sociales, así como por testimonios de familiares, amigos y compañeros de trabajo del fallecido.
Este trágico suceso ocurre en un contexto particularmente delicado para las termoeléctricas cubanas, muchas de ellas envejecidas, con décadas de explotación, sometidas a reparaciones parciales y operadas en condiciones extremas por personal que, en no pocos casos, carece de los recursos y garantías mínimas de seguridad. Las constantes averías y la presión por mantener la generación eléctrica han creado un escenario de alto riesgo para los trabajadores.
Familiares y allegados del trabajador fallecido han expresado su dolor y exigido que el caso no quede impune. Entretanto, crece el reclamo de que se informe con transparencia y se adopten medidas reales para evitar que tragedias como esta vuelvan a repetirse en silencio.