Francia aprobó un proyecto de ley que prohíbe el acceso a las redes sociales a menores de 15 años
Redacción de CubitaNOW ~ martes 27 de enero de 2026
Francia dio un paso decisivo hacia una regulación más estricta del acceso de menores a las redes sociales. La Asamblea Nacional aprobó este lunes, con amplia mayoría, un proyecto de ley que prohíbe el uso de plataformas digitales a menores de 15 años y refuerza las restricciones al uso de teléfonos móviles en los institutos, en lo que se perfila como una de las iniciativas más ambiciosas de Europa en materia de infancia y tecnología.
El texto fue aprobado por 130 votos a favor y 21 en contra, tras un debate que se prolongó hasta pasada la medianoche. Tramitado por el procedimiento de urgencia, el proyecto pasará ahora al Senado, cuya aprobación es necesaria para que la norma entre en vigor a partir del 1 de septiembre de 2026, coincidiendo con el inicio del próximo año escolar.
El presidente Emmanuel Macron respaldó públicamente la medida y celebró el avance en su cuenta de X, donde afirmó que se trata de un paso “esencial” y alineado con lo que recomiendan los científicos. El mandatario también pidió activar el procedimiento acelerado para evitar demoras entre ambas cámaras.
Durante el debate parlamentario, la diputada oficialista Laure Miller defendió la iniciativa al señalar que los menores no están en condiciones de gestionar sistemas digitales diseñados para maximizar la atención. Apuntó directamente a los algoritmos de plataformas como TikTok, a los que responsabilizó de empujar a niños y adolescentes hacia contenidos relacionados con autolesiones, ansiedad y tendencias suicidas.
“Prometían creatividad y alegría; ocurrió lo contrario”, afirmó Miller, al citar estudios que muestran efectos negativos en el sueño, la actividad física, la lectura y la autoestima de los menores expuestos de forma intensiva a las redes sociales.
Desde el Ejecutivo, el ministro de Educación, Edouard Geffray, celebró además la ampliación de la prohibición del uso de teléfonos móviles en los institutos. La medida se suma a la restricción aplicada en 2018 en los niveles primario y secundario. Según el funcionario, la experiencia previa mostró mejoras en el clima escolar, la concentración en clase y el rendimiento académico.
Sin embargo, la iniciativa no estuvo exenta de críticas. El diputado Louis Boyard cuestionó la viabilidad técnica de los sistemas de verificación de edad, al advertir que herramientas como el reconocimiento facial o los controles digitales pueden ser burlados con relativa facilidad. Desde sectores de izquierda, el partido La Francia Insumisa calificó la norma de “inaplicable” y sostuvo que no ataca las causas estructurales de los problemas de salud mental en los jóvenes.
Macron, por su parte, enmarcó el proyecto en una visión más amplia sobre soberanía digital y protección de la infancia. En su mensaje, afirmó que “el cerebro de nuestros hijos no está en venta”, ni para plataformas estadounidenses ni para algoritmos chinos, en una clara alusión a la competencia global por los datos y la atención de los usuarios más jóvenes.
El proyecto de ley consta de dos artículos y busca establecer un marco “claro” sobre el uso de redes sociales y dispositivos móviles por parte de menores de 15 años, en un contexto político marcado por un Parlamento fragmentado y sin mayorías estables.
El Gobierno fundamenta la medida en informes oficiales, entre ellos uno reciente de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral, que advierte sobre el impacto negativo de plataformas como Snapchat e Instagram en la salud mental adolescente, incluyendo comparación constante, exposición a contenidos violentos, alteraciones del sueño y ciberacoso.
Además, el texto deberá ajustarse al Reglamento de Servicios Digitales de la Unión Europea para evitar los obstáculos legales que frenaron una iniciativa similar en 2023. El resultado final será observado de cerca por gobiernos, empresas tecnológicas e inversores, en un momento en que la regulación del ecosistema digital se consolida como uno de los ejes centrales de la agenda política y económica europea.