Huella cubana en la educación venezolana: ideologización, resistencia social y un sistema en crisis
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 8 de enero de 2026
La influencia cubana en el sector educativo de Venezuela fue amplia y estuvo marcada por la ideologización y el adoctrinamiento, coincidieron dos analistas consultados por el medio independiente Martí Noticias. Aunque, según subrayan, el grado de penetración no fue uniforme y encontró resistencias importantes, sobre todo en el entorno familiar.
El médico y empresario venezolano exiliado en Estados Unidos Carlos Alaimo, presidente del Partido Centro Democrático, sostuvo que La Habana llegó a tener presencia “en todos los estratos de la vida política venezolana”, pero matizó que en Educación no logró todo lo que buscaba debido a un rechazo social extendido. “Cuba tenía presencia en todos los estratos de la vida política venezolana. En Educación, Cuba no tuvo tanto éxito porque las familias venezolanas tenían un lema que decía "con mis hijos no te metas", un mensaje fuerte donde había una pretensión de que el sistema educativo cubano penetrara en el país. Hubo una alta resistencia”, afirmó.
Aun así, Alaimo advirtió que, mientras se libraba esa disputa, el sistema fue cambiando desde adentro: “Pero en ese ínterin, empezaron a cambiar los programas de educación que nosotros teníamos y fueron sustituyendo nuestros textos por los libros bolivarianos en los que empezaron a introducir todos los conceptos de la política educativa cubana”.
En el centro de ese proceso, recordaron, está el Convenio Integral de Cooperación Cuba–Venezuela, firmado en el año 2000, considerado por críticos y analistas como una plataforma estratégica para extender la visión política del castrismo en la enseñanza venezolana. Según esta lectura, el esquema se apoyó en la colaboración de personal docente y asesores orientados a promover “principios revolucionarios” y alinear contenidos y dinámicas escolares con el proyecto chavista.
También se mencionan programas impulsados con asesoría cubana —como Robinson, Ribas y Sucre—, junto a la participación de especialistas de la Isla en planes de alfabetización y superación educativa. En ese contexto, se cita el método diseñado por la pedagoga cubana Leonela Relys y la designación de docentes cubanos como supervisores dentro del sistema escolar venezolano.
Alaimo insistió en que la ambición era mayor: “O sea, ellos querían crear una nueva generación bajo el modelo habanero y, paralelamente, a los sectores Salud, Educación y Deporte, fueron secuestrando todos los espacios del país, notarías, registros, hasta en la cedulación. No hubo un ente del Estado venezolano donde no estuviera la presencia cubana. Por eso es que nosotros podemos decir que Venezuela está saliendo, gracias a Dios, de una colonización cubana para insertarse en el mundo occidental”.
El coordinador general de Excubitus, Alexis Ramírez, apuntó que distintos estudios sobre control estatal de la enseñanza ubican a Venezuela y Cuba entre los países con menor libertad educativa en la región y describen parte del material escolar como propaganda. “En Cuba comienza la ideologización y control del pensamiento crítico desde el preescolar… y en Venezuela se enseña sobre la revolución bolivariana”, Hugo Chávez y Nicolás Maduro”, señaló.
Pese a todo, Alaimo sostiene que la resistencia social limitó el alcance del proyecto: “dentro de todas las influencias que ha tenido Cuba en Venezuela donde no pudo llegar a obtener sus objetivos fue en el área educativa…”. Y añadió: “Lograron algunos cambios, claro que sí… quisieron hasta incluso cambiar la historia… Si pudieron captar alguna juventud, pero no como pretendían”.
El debate ocurre mientras el sistema educativo venezolano enfrenta en 2026 un cuadro que varios describen como “emergencia humanitaria”, con deserción docente, infraestructura deteriorada y señales de desgaste institucional, un escenario que algunos comparan —por sus consecuencias— con el modelo cubano.