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La distancia que mata: el dolor de Ari Guilbert ante la pérdida de su madre

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 22 de enero de 2026

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Ari Guilbert, joven artista contestatario y activista político cubano, vive desde hace años la difícil realidad del exilio; en estos momentos vive en Palermo, Italia. Su arte y su voz han sido siempre un medio para denunciar las injusticias que enfrenta su país, y su vida se ha entrelazado con la lucha por la libertad y la dignidad de su pueblo. Pero hoy, su dolor trasciende cualquier causa política: la noticia del fallecimiento de su madre en Cuba le ha arrebatado la posibilidad de despedirse, de acompañarla, de tocar su mano por última vez.

El exilio, que tantas veces se ha presentado como un camino hacia la seguridad y la libertad, también tiene un precio cruel: la separación de los afectos más profundos. Para Ari, esa distancia se ha convertido en un vacío insuperable. Su madre, el pilar de su vida y el refugio de su infancia, se fue sin que él pudiera estar a su lado, sin recibir un abrazo que consolara el adiós. Ahora, solo le quedan recuerdos, fotografías y el dolor agudo de la impotencia.

Lo que agrava esta tragedia es la forma en que las autoridades cubanas han dejado a su madre. El cuerpo permanece en la vivienda familiar, sin la atención que cualquier ser humano merece, reflejo de un sistema que ignora incluso los rituales más sagrados del duelo. Ari ha denunciado públicamente esta injusticia, transformando su tristeza en un grito de denuncia: que nadie más tenga que sufrir la humillación de no poder honrar a sus seres queridos, que nadie más tenga que enfrentar la deshumanización en los momentos más vulnerables.

El dolor de Ari no es solo la pérdida de su madre; es el dolor del exilio, del amor truncado por la distancia, de la ausencia impuesta por la geografía y por la política. Cada lágrima que derrama lleva consigo la memoria de su madre, el eco de sus enseñanzas y el calor de sus abrazos. Cada mensaje de solidaridad que recibe es un bálsamo que alivia, aunque solo un poco, el peso de la ausencia.

Hoy, Ari Guilbert recuerda a su madre desde la distancia, pero su voz resuena fuerte: la injusticia no puede silenciar el amor, ni el exilio apagar el recuerdo de quien nos dio la vida. En su dolor hay valentía, en su tristeza hay denuncia, y en su corazón, un hijo que nunca dejará de extrañar a su madre, aunque la muerte y la distancia intenten arrebatársela.

Del perfil de La Tijera


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