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“La multa no va a bajar el precio”: autoridades en Sancti Spíritus reconocen fracaso del control

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 24 de septiembre de 2026

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Las autoridades de Sancti Spíritus reconocen que imponer multas a los comerciantes por los precios elevados no es suficiente para conseguir una reducción de los costos que enfrentan los consumidores, una realidad que vuelve a evidenciar las dificultades del gobierno cubano para contener el encarecimiento de productos básicos.

La advertencia fue realizada por la directora provincial de Finanzas y Precios durante un análisis sobre las acciones emprendidas para controlar los precios en el territorio. La funcionaria dejó claro que las sanciones económicas aplicadas a los establecimientos no constituyen, por sí mismas, una solución al problema.

Según informó Radio Sancti Spíritus, las autoridades desarrollan un ejercicio integral dirigido a enfrentar las llamadas indisciplinas sociales, las ilegalidades económicas y las violaciones relacionadas con los precios y los medios de pago electrónicos. En estas acciones participan varias instituciones estatales, entre ellas la Fiscalía, los tribunales, el Ministerio del Interior, Finanzas y Precios y el sistema bancario.

El reconocimiento resulta significativo porque las multas se han convertido en una de las principales herramientas utilizadas por las autoridades para intentar frenar el aumento de los precios. En operativos anteriores realizados en la provincia se impusieron más de 200 sanciones por diferentes infracciones, principalmente relacionadas con los precios y el incumplimiento de las disposiciones sobre pagos electrónicos.

Sin embargo, la propia dirección provincial admite ahora que castigar a los vendedores no resuelve las causas que mantienen elevados los precios.

El problema se desarrolla en medio de una economía marcada por la escasez de mercancías, dificultades para acceder a divisas, elevados costos de reposición y una fuerte pérdida del poder adquisitivo del peso cubano. En ese contexto, los negocios privados enfrentan costos cada vez mayores para adquirir productos que posteriormente venden a la población.

Las autoridades espirituanas han intensificado las inspecciones en establecimientos estatales y privados, especialmente aquellos dedicados a la comercialización de alimentos y productos de aseo. Entre los objetivos declarados figura conseguir que determinados establecimientos reduzcan precios considerados excesivos y cumplan con sus obligaciones fiscales y bancarias.

Pero la propia declaración de la funcionaria pone de manifiesto una contradicción: mientras el gobierno intenta controlar los precios mediante inspecciones y sanciones, reconoce que esas medidas no garantizan que los productos sean más baratos.

El problema, por tanto, trasciende la actuación de un comerciante determinado. La persistencia del encarecimiento refleja las profundas distorsiones de una economía donde la oferta de productos básicos continúa siendo insuficiente frente a las necesidades de la población.

Para los cubanos, el resultado es una situación cada vez más difícil: salarios que pierden capacidad de compra, productos esenciales con precios elevados y un gobierno que recurre a multas y controles sin lograr solucionar las condiciones que alimentan la inflación.


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