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'La salud de mi hija en riesgo por falta de medicinas' denuncia madre cubana

Redacción de CubitaNOW ~ domingo 25 de enero de 2026

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Neldis Maceo Cabrera vive un drama que se repite en muchas familias cubanas: su hija sufre fuertes dolores de cabeza diarios, pero los medicamentos que necesita no se consiguen en farmacias del país.

“Están jugando con la salud de mi hija, quien cada día que pasa aguanta menos los dolores de cabeza insoportables que está sufriendo. Está cansada de tanto paracetamol y dipirona. ¿Dónde está su medicamento? En el mercado informal, el costo al año son 36 000 pesos. Soy una madre que trabajó para este gobierno y ni siquiera una chequera me merezco”. 36 000 pesos al año es una cifra inalcanzable para cualquier familia trabajadora.

La situación de esta niña refleja un problema que se extiende por toda Cuba. En Santiago de Cuba, familias con hijos diabéticos enfrentan la escasez de insulina; en Camagüey, pacientes con enfermedades respiratorias crónicas luchan por conseguir inhaladores y antibióticos básicos; y en Pinar del Río, madres de recién nacidos denuncian que la leche y suplementos infantiles prometidos nunca llegaron.

Neldis no solo denuncia la falta de medicinas, sino también la ausencia de respuestas claras de las autoridades. “Si ustedes no pueden con esto, ¡entréguenlo ya! No aguantamos tanta falta de insumos médicos mientras se dicen una gran potencia médica”, señala. Su reclamo es directo: pide soluciones concretas y honestidad, no palabrería ni promesas vacías.

Esta madre está dispuesta a enfrentar cualquier represalia por alzar la voz. “Quiero que vengan, pero con respuestas de verdad”, insiste. Su lucha diaria no solo refleja el dolor físico de su hija, sino también la impotencia de muchas familias que dependen de medicamentos que el sistema no puede garantizar.

El caso de Neldis y su hija sirve como espejo de una crisis nacional en el acceso a la salud. Padres y pacientes de todo el país enfrentan la misma incertidumbre, la misma angustia y los mismos obstáculos para conseguir tratamientos que deberían ser básicos y universales. Mientras tanto, la población sigue esperando que las autoridades cumplan con su deber: garantizar que la salud sea un derecho real y accesible para todos, sin importar la provincia ni la condición económica.

Fuente: Alberto Arego


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