Los dulces del Habana Libre ya no son para el cubano de a pie
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 23 de mayo de 2026
La histórica dulcería del Hotel Habana Libre, uno de los sitios más populares de El Vedado para comprar helados y pasteles, dejó de aceptar pesos cubanos y comenzó a cobrar exclusivamente en dólares. La decisión provocó una caída inmediata de clientes y reavivó el malestar por la creciente dolarización en Cuba, donde cada vez más servicios estatales quedan fuera del alcance de quienes viven de un salario en moneda nacional.
La transformación de la dulcería heladería Dulce Habana, ubicada en los bajos del emblemático Hotel Habana Libre, refleja con crudeza la realidad económica que atraviesa Cuba. Lo que durante años fue un espacio frecuentado por familias, estudiantes y trabajadores en busca de un dulce o un helado, hoy se ha convertido en un local prácticamente inaccesible para la mayoría de los cubanos.
Desde esta semana, el establecimiento dejó de aceptar pagos en pesos cubanos y comenzó a cobrar únicamente en dólares estadounidenses. Aunque los precios continúan apareciendo en moneda nacional en el menú, los empleados confirman a los clientes que solo se puede pagar en divisas.
El cambio provocó una reacción inmediata. Muchos clientes habituales entran al local, revisan los precios y se marchan sin comprar. La escena se ha repetido durante días en una cafetería que antes solía mantenerse llena.
Los nuevos precios explican el impacto. Un desayuno continental cuesta dos dólares, una pizza tres, un sándwich cubano cuatro y una hamburguesa cinco dólares. Sin embargo, el problema no es solo el costo en divisas, sino la tasa de cambio aplicada por el local: 750 pesos por dólar, muy por encima de la cotización informal del mercado.
Para miles de cubanos que dependen exclusivamente de salarios estatales o pensiones, esos precios resultan imposibles. El salario medio mensual en Cuba ronda actualmente los 6,900 pesos, una cifra insuficiente incluso para cubrir necesidades básicas.
La situación ha despertado indignación y nostalgia entre quienes recuerdan épocas similares durante los años noventa, cuando la circulación de monedas diferenciadas dividía el acceso al consumo entre quienes tenían dólares y quienes no.
Especialistas consideran que la decisión de Dulce Habana forma parte de una estrategia estatal cada vez más evidente: priorizar la captación de divisas en sectores donde antes predominaban los pagos en moneda nacional. La misma tendencia ya se observa en gasolineras, tiendas y otros servicios estatales que funcionan total o parcialmente en dólares.
Mientras tanto, muchos cubanos buscan alternativas más económicas en pequeños negocios privados, donde todavía es posible comprar un dulce o una merienda a precios más accesibles. Sin embargo, el avance de la dolarización alimenta una sensación creciente de exclusión y desigualdad en una población golpeada por la inflación, la escasez y la pérdida constante del poder adquisitivo.
Fuente: 14 y medio