Matanzas tiene guaguas y triciclos, pero el precio impide viajar a los pasajeros
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 15 de octubre de 2026
La disponibilidad de vehículos en las calles de Matanzas contrasta con las dificultades económicas de quienes necesitan utilizarlos. En el paradero del Viaducto, guaguas estacionadas y triciclos a la espera de clientes reflejan una realidad marcada por el encarecimiento del transporte y los bajos ingresos de la población. Un pasaje que, según la información divulgada, podía costar 10 pesos y ahora alcanza los 700 evidencia la presión que supone desplazarse para muchas familias cubanas.
La crisis del transporte en Matanzas ha llegado a una situación paradójica: hay vehículos disponibles, pero gran parte de la población no puede pagar lo que cuesta desplazarse. La escena del paradero del Viaducto refleja el problema: guaguas estacionadas y conductores que esperan pasajeros en una ciudad donde viajar se ha convertido en un gasto difícil de asumir.
Según la información publicada por medios cubanos, un trayecto que antes podía costar 10 pesos llega ahora a los 700. No se ha precisado si ambas cifras corresponden a la misma ruta, pero la diferencia ilustra la presión que ejercen las tarifas sobre los bolsillos de los ciudadanos.
El problema no afecta únicamente a los ómnibus. Los triciclos eléctricos y de combustión también forman parte del paisaje cotidiano de Matanzas, con vehículos que esperan clientes en calles como América, Contreras y Milanés. Aunque representan una alternativa ante la escasez de transporte estatal, sus precios pueden resultar inaccesibles para quienes dependen de salarios en moneda nacional.
En junio de 2026, las autoridades locales acordaron reducir las tarifas de algunos recorridos de triciclos privados tras las quejas de los usuarios. Entre los importes anunciados figuraban 250 pesos para viajar desde el Preuniversitario hasta Peñas Altas, 125 hasta la Terminal de Ómnibus o Versalles y 150 hasta el Hospital Faustino Pérez. No obstante, estas cifras no deben interpretarse como una confirmación de las tarifas vigentes en todas las rutas.
La falta de combustible y las dificultades para mantener los vehículos en funcionamiento han contribuido al deterioro del servicio. El arrendamiento de medios estatales a gestores no estatales permitió recuperar algunas unidades, pero aumentar la disponibilidad no garantiza que los pasajeros puedan pagar el viaje.
A ese problema se suma la necesidad de costear el regreso y cubrir gastos básicos como alimentación, medicamentos y electricidad. Para quienes deben trasladarse diariamente al trabajo, al médico o a realizar trámites, el transporte representa una carga acumulativa.
La situación expone una contradicción que va más allá de la cantidad de vehículos en circulación: tener transporte disponible no significa tener acceso real a él. Mientras los ingresos no alcancen para cubrir las tarifas, muchos matanceros seguirán enfrentando dificultades para moverse por su propia
Fuente: Periódico Girón