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“Nunca quise estar con una actriz”: la frase de Enrique Bueno que encendió risas, matices y debate en redes

Redacción de CubitaNOW ~ lunes 12 de enero de 2026

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Una frase lanzada casi al pasar bastó para activar el combustible habitual de las redes. En una entrevista compartida por la página La Familia Cubana, el actor Enrique Bueno soltó una afirmación que, fuera de contexto, suena provocadora: “Nunca quise estar con una actriz”. Sin embargo, lejos de una confesión amarga o un desdén calculado, el momento terminó convirtiéndose en un intercambio distendido donde la propia conversación se encargó de desmontar la frase inicial.

Bueno admitió que durante años fue reacio —casi por superstición personal— a mantener una relación con una actriz. Pero apenas la idea quedó en el aire, el diálogo empezó a corregirse a sí mismo. Desde el otro lado, la reacción fue inmediata, entre sorpresa y broma, y el actor se apresuró a precisar que su pareja, Dalia Yacmell, no encajaba exactamente en esa categoría cuando se conocieron.

“No era actriz”, aclaró. “¿Y qué era?”, le preguntaron. “Bailarina”. La conversación avanzó así, a golpes de precisión, como si cada frase necesitara un ajuste para no quedar flotando con una intención que no tenía. En medio de risas, Bueno lanzó otra línea que terminó de encender el momento: “Y se me hizo actriz entre las manos”. La alarma fue inmediata y él mismo se encargó de desactivar cualquier lectura incómoda: negó haberla “hecho” actriz y subrayó que la actuación siempre fue una inclinación propia de ella.

A partir de ahí, el actor trató de dejar claro que su frase inicial no era un juicio sobre las actrices, sino una forma torpe —y humorística— de contar cómo la vida le cambió el guion. Cuando la conoció, insistió, ella era bailarina y lo sigue siendo; la actuación vino después, como un territorio que se sumó, no como una imposición.

En los comentarios, el público hizo lo que mejor sabe hacer cuando se le abre una ventana a la intimidad ajena: bromear, corregir, exagerar y defender. Algunos se burlaron del enredo lógico, otros puntualizaron que “ella es bailarina”, mientras no faltaron quienes pidieron que no se “encendiera más candela”. También aparecieron lecturas más amables: elogios a la pareja, comentarios sobre lo bien que él habla de su esposa y mensajes que celebran la química entre ambos.

Como suele ocurrir en estos casos, junto al relajo apareció el filo: críticas gratuitas, ataques a la apariencia y respuestas airadas contra lo que algunos interpretaron como envidia. El resultado final fue un retrato doble: un actor atrapado en una frase con dinamita y una audiencia que, entre risas y pullas, terminó rearmando el sentido.

Al final, más que un rechazo a “una actriz”, lo que quedó fue la constatación de algo mucho más simple: la persona que Enrique Bueno conoció como bailarina terminó ocupando también el espacio de la actuación, con o sin etiquetas previas, y las redes hicieron el resto.


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