Pagos digitales obligatorios en Cuba desatan quejas por fallas y falta de efectivo
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 19 de abril de 2026
La apuesta oficial por eliminar el efectivo y forzar el uso de transferencias electrónicas enfrenta un fuerte rechazo ciudadano en una situación marcada por apagones, plataformas inestables y dificultades reales para acceder al dinero.
En medio de la crisis económica que atraviesa Cuba, el avance de la llamada “bancarización” impulsada por el Banco Central de Cuba genera un creciente malestar entre la población. La medida, que promueve el uso obligatorio de pagos electrónicos y reduce la circulación de efectivo, choca con una realidad marcada por fallas tecnológicas, apagones frecuentes y limitaciones de acceso a servicios digitales.
Para muchos cubanos, el problema no es el uso de la tecnología en sí, sino la imposibilidad de depender de ella en condiciones tan inestables. Plataformas como Transfermóvil presentan interrupciones constantes, mientras que los cajeros automáticos suelen estar fuera de servicio o sin dinero disponible. Esto deja a miles de personas sin poder retirar efectivo ni completar operaciones básicas en momentos clave.
La situación se agrava en un contexto de inflación elevada y escasez de productos esenciales. Aunque el sistema promueve pagos digitales, muchos comercios —especialmente en el sector informal— siguen operando en efectivo, lo que obliga a los ciudadanos a buscar dinero físico que cada vez es más difícil de obtener. Las largas colas frente a bancos y cajeros se han convertido en parte del día a día, con retiros limitados que no cubren las necesidades básicas.
El impacto también se siente con fuerza en el sector privado. Las micro, pequeñas y medianas empresas dependen de la fluidez de pagos para operar, pero las fallas eléctricas y la conectividad deficiente dificultan tanto cobrar como pagar a proveedores. Esto ralentiza la actividad económica y añade incertidumbre a negocios que ya enfrentan múltiples obstáculos.
Uno de los fenómenos más preocupantes es la aparición de un mercado informal de efectivo. Ante la falta de liquidez, algunos ciudadanos intercambian saldo digital por dinero físico, asumiendo pérdidas que pueden alcanzar hasta un 20%. Esta práctica evidencia las distorsiones del sistema y la desconexión entre las políticas oficiales y la realidad cotidiana.
Los jubilados figuran entre los más afectados. Muchos dependen exclusivamente de sus pensiones y tienen dificultades para adaptarse a las plataformas digitales. En numerosos casos, deben esperar horas bajo el sol para retirar pequeñas cantidades de dinero, o incluso regresar a casa sin haber podido cobrar.
En este escenario, la bancarización, lejos de facilitar la vida diaria, se percibe como una carga adicional. La falta de infraestructura sólida y de soluciones efectivas ha convertido una medida pensada para modernizar la economía en una fuente constante de frustración para amplios sectores de la población.
Fuente: Periódico Cubano