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Pide ayuda joven cubana con I-220A, embarazada y con orden de deportación (Video)

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 31 de enero de 2026

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Anisbel Cordero Reyes tiene apenas 20 años, pero la carga que hoy lleva sobre los hombros es la de toda una familia al borde de la separación. Residente en Estados Unidos bajo el estatus migratorio I-220A, embarazada y madre de un niño ciudadano estadounidense con autismo, la joven cubana vive días de profunda angustia tras recibir una orden de salida voluntaria que la obliga a abandonar el país antes del 27 de mayo de 2026.

En un video publicado en redes sociales, Anisbel rompió el silencio y pidió ayuda “desesperadamente”, con la esperanza de que su historia llegue a las autoridades estadounidenses y a figuras políticas que puedan interceder por su caso. “Cuando uno está desesperado intenta tener visibilidad en todo lo que se pueda”, dijo entre lágrimas.

La joven llegó a Estados Unidos en mayo de 2022 y solicitó asilo político dentro del plazo establecido por la ley. Cumplió con todas sus audiencias migratorias y, en septiembre de 2023, contrajo matrimonio con un ciudadano estadounidense. Como resultado, su esposo presentó una petición familiar I-130, que fue aprobada en enero de 2025, un paso clave para su regularización.

Sin embargo, pese a ese avance, el juez de inmigración negó sus solicitudes para cerrar el caso de manera administrativa o definitiva. Aunque su proceso ya fue aprobado por el National Visa Center y solo resta una entrevista consular, retrasos externos vinculados a instituciones financieras han paralizado el trámite, colocándola en un limbo legal.

La situación familiar hace el panorama aún más delicado. Anisbel es madre de un niño de seis años, ciudadano estadounidense y diagnosticado con autismo, para quien la estabilidad emocional es fundamental. Además, está embarazada de otro hijo. “Si me mandan para Cuba, puede pasar cualquier cosa”, expresó con evidente temor.

A esto se suma que su esposo es el único cuidador de su madre, una ciudadana estadounidense que padece Alzheimer. La posible deportación de Anisbel significaría la desintegración de un núcleo familiar ya golpeado por la enfermedad, la incertidumbre y el miedo.

“Todo esto nos está destrozando como familia”, afirmó. Su llamado final fue claro y directo: pidió sensibilidad, visibilidad y apoyo. No privilegios, sino humanidad. En sus propias palabras: “Ayuda, es lo único que pido”, con la esperanza de que su caso no sea uno más entre tantos, sino una oportunidad para evitar que una familia quede irreversiblemente marcada por una deportación.

Del perfil de Anisbel Cordero Reyes


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