Prometieron enviarla a Cuba y terminó varada en Uzbekistán: el drama de una cubana deportada de Rusia
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 15 de agosto de 2026
Lo que comenzó como un proyecto migratorio para buscar trabajo y mejorar su situación económica terminó convirtiéndose en una pesadilla lejos de casa. Yalina González Morales, una cubana de 29 años, asegura que las autoridades rusas le hicieron creer que sería deportada a Cuba, pero acabó en Uzbekistán, sin dinero suficiente para regresar y separada de su esposo.
Yalina González Morales salió de Cuba junto a su esposo Ronniel en abril de 2025 con la intención de trabajar en Rusia y ahorrar dinero. La pareja llegó atraída, entre otras razones, por la posibilidad de permanecer hasta 90 días sin visa, aunque esa condición no les permitía trabajar legalmente ni establecerse indefinidamente.
Ambos encontraron empleo en Kolomna, a unos 100 kilómetros de Moscú, realizando labores de limpieza urbana, recogida de basura y trabajos relacionados con el invierno. Según Yalina, las condiciones laborales eran muy duras y los salarios bajos. La pareja llegó a compartir una vivienda con otras nueve personas.
El 27 de abril fueron detenidos por la Policía. Yalina asegura que pasó tres noches bajo custodia antes de ser trasladada a un centro de detención migratoria, donde permaneció cerca de tres meses.
Fue entonces cuando comenzó una situación que, según su testimonio, nunca imaginó. Las autoridades le comunicaron que sería enviada de regreso a Cuba y la trasladaron directamente al aeropuerto. Al aterrizar, no estaba en La Habana, sino en Uzbekistán, un país de Asia Central situado a más de 11.000 kilómetros de Cuba. Fue entonces, al cruzar el control fronterizo y recuperar su pasaporte, cuando comprendió que Rusia no la había repatriado sino expulsado hacia un tercer país donde no tenía familiares, dinero ni un lugar donde vivir.
“Nos dijeron que íbamos directo para Cuba. Todo fue mentira, todo fue un engaño”, relató la joven a CubaNet.
Ahora permanece en un país donde asegura no tener familiares, vivienda estable ni recursos económicos suficientes. Su esposo continúa detenido en Rusia y ella desconoce qué ocurrirá con él.
La situación se vuelve todavía más urgente porque su permiso de permanencia en Uzbekistán está próximo a vencer. Yalina teme ser detenida o multada si no logra regularizar su situación o abandonar el territorio.
Regresar a Cuba tampoco resulta sencillo. Según las consultas mencionadas en el reporte, un pasaje desde Taskent puede costar entre 1.300 y 1.700 dólares, una cantidad que la joven y su familia no pueden asumir.
Yalina también afirma haber contactado a representaciones diplomáticas cubanas para pedir ayuda, especialmente información sobre su esposo, pero asegura que no ha obtenido respuesta.
“Estamos pasando necesidades, sin comida y sin dinero”, denunció, mientras solicita apoyo para salir del limbo migratorio en el que quedó atrapada.
Fuente: Cubanet