“Solo efectivo”: crece el rechazo a pagos digitales en Cuba y estalla el malestar ciudadano
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 5 de abril de 2026
El avance de los pagos electrónicos en Cuba enfrenta una fuerte resistencia: cada vez más ciudadanos denuncian que comercios rechazan transferencias o aplican recargos ilegales, evidenciando fallas estructurales en la bancarización del país.
En Cuba aumentan las quejas por negocios que no aceptan pagos digitales o imponen cargos extra. Aunque el uso de plataformas como Transfermóvil ha crecido, persisten problemas como fallas tecnológicas, desconfianza y falta de control estatal. La situación refleja un retroceso en la digitalización económica y afecta directamente a los consumidores.
El proceso de bancarización en Cuba atraviesa una etapa crítica marcada por contradicciones entre la política oficial y la realidad cotidiana. A pesar de los esfuerzos del Gobierno por impulsar los pagos electrónicos, cada vez son más frecuentes las denuncias de ciudadanos que aseguran que numerosos comercios rechazan transferencias o imponen recargos indebidos por utilizarlas.
Plataformas como Transfermóvil han experimentado un crecimiento notable en los últimos años, superando los 1.200 millones de operaciones en 2024 y alcanzando millones de usuarios en todo el país . Sin embargo, este avance no se traduce en una aceptación generalizada en los puntos de venta. En la práctica, muchos establecimientos —tanto privados como estatales— limitan o directamente niegan el uso de pagos digitales.
Entre las principales quejas destacan cobros adicionales de hasta un 10% por pagar mediante transferencia, la eliminación de códigos QR y la negativa a aceptar plataformas electrónicas. Estas prácticas, además de afectar al consumidor, contradicen normativas vigentes que obligan a los comercios a ofrecer opciones de pago digital .
El problema no se limita a una cuestión de legalidad o control. Factores estructurales influyen directamente en esta situación. Las fallas en la conectividad, los frecuentes cortes eléctricos y las limitaciones del sistema bancario dificultan el uso estable de estas herramientas . A esto se suma la escasez de efectivo, que obliga a muchos ciudadanos a depender de canales electrónicos que, paradójicamente, no siempre son aceptados.
También existe un componente de desconfianza. Algunos comerciantes evitan los pagos digitales para esquivar controles fiscales o por las comisiones asociadas, mientras que los usuarios temen fraudes o fallos técnicos que les impidan acceder a su dinero .
El resultado es una economía híbrida e ineficiente, donde conviven el impulso oficial hacia la digitalización y una realidad marcada por la improvisación y la informalidad. En provincias como La Habana o Matanzas, se han documentado casos en los que incluso negocios que antes aceptaban transferencias han dejado de hacerlo sin explicación .
Mientras tanto, los sectores más vulnerables, como jubilados y pensionados, continúan enfrentando largas colas en bancos para obtener efectivo. El debate sigue abierto: ¿se trata de un problema de infraestructura, de incentivos o de falta de control? Lo cierto es que, lejos de consolidarse, la bancarización en Cuba enfrenta un retroceso visible en la vida diaria.
Fuentes: Periódico Cubano