Ucrania recupera 201 kilómetros cuadrados gracias al satélite de Elon Musk
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 18 de febrero de 2026
En apenas 96 horas, Ucrania logró recuperar 201 kilómetros cuadrados de territorio ocupado por Rusia, un avance que no se veía desde la contraofensiva del verano de 2023. El dato, difundido por el Institute for the Study of War (ISW), no solo representa un éxito táctico relevante: simboliza un cambio silencioso pero decisivo en la dinámica del conflicto.
Detrás de este giro aparece un factor tecnológico clave: la red satelital Starlink, operada por SpaceX y propiedad de Elon Musk. Según diversos análisis, la interrupción del acceso ruso a esta conectividad habría debilitado de forma inmediata la capacidad de mando, coordinación y guiado de drones en determinadas zonas del frente.
La guerra en Ucrania no se libra solo con tanques y artillería. Se combate también en el espectro electromagnético y en la órbita terrestre. Las fuerzas rusas, de acuerdo con denuncias ucranianas, habrían estado utilizando terminales Starlink para mantener comunicaciones estables, esquivar interferencias electrónicas y mejorar la precisión de ataques con drones. Cuando ese “canal invisible” se corta, la cadena de mando se ralentiza y la capacidad de reacción disminuye.
Blogueros militares rusos comenzaron a reportar fallos de comunicación a inicios de febrero. Poco después, los avances de Moscú se estancaron casi por completo en sectores estratégicos al este de Zaporiyia. Fue entonces cuando Kiev lanzó contraataques concentrados que le permitieron recuperar terreno con una rapidez inusual en esta fase del conflicto.
Aunque los 201 km² no transforman radicalmente el mapa —Rusia continúa controlando cerca de una quinta parte del territorio ucraniano— el impacto simbólico y estratégico es contundente. Demuestra que la superioridad tecnológica puede inclinar la balanza incluso en escenarios de guerra prolongada y desgaste.
Este episodio reabre además un debate global: el poder de empresas privadas en conflictos armados. Que una decisión técnica relacionada con un sistema de internet satelital pueda alterar el ritmo de una ofensiva militar evidencia hasta qué punto la guerra moderna depende de infraestructuras digitales.
En 2026, el campo de batalla no termina en la trinchera. Se extiende hasta el espacio. Y, a veces, un “interruptor” en órbita puede valer más que una división blindada sobre el terreno.
Fuente: HUFFPOST
La foto es el Satélite Starlink