Cuba: Equivocarse tiene precio, advierte Yunior García Aguilera
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 28 de enero de 2026
En Cuba, equivocarse no es un acto neutral, sino un riesgo que puede tener consecuencias para quienes no gozan de protección política. Así lo plantea el activista Yunior García Aguilera al referirse a las recientes declaraciones de Arleen Rodríguez Derivet, reconocida periodista vinculada al régimen y figura pública con acceso constante a medios estatales.
García Aguilera sostiene que el problema no fue solo su intento de relativizar los apagones usando a José Martí como escudo retórico, sino la postura con la que se presentó: como propietaria de la “verdad, la cultura y el conocimiento”. Según el activista, esa actitud soberbia es característica del periodismo oficial, donde la discusión crítica no tiene lugar y los errores no se cuestionan.
El activista señala que Rodríguez Derivet cometió varios errores visibles durante su intervención mediática. Entre ellos, recurrió a referencias desactualizadas del expresidente Rafael Correa para halagarlo, evitando el debate real. Además, evidenció los eufemismos del periodismo estatal, usando expresiones como “medidas coercitivas unilaterales” en lugar de sanciones, hasta que Correa lo corrigió directamente: “Son sanciones, Arleen”.
García Aguilera critica también la forma en que cuestionó premios de terceros sin prever que su propia reputación sería cuestionada por medios y ciudadanos. Además, destacó su desconocimiento de obras contemporáneas de referencia internacional, como ‘Sapiens’ de Yuval Noah Harari, mostrando un conocimiento limitado más allá del canon fidelista y de obras como ‘La Edad de Oro’ de Martí.

El activista compara la situación de Rodríguez Derivet con otros funcionarios cubanos, recordando que quienes cometen errores fuera del marco protector del régimen enfrentan sanciones graves, mientras que otros, cercanos al poder, pueden equivocarse impunemente. Cita los casos de Marta Elena Feitó y Alejandro Gil, quienes sufrieron represalias pese a haber expresado opiniones críticas o desacuerdos.
Para García Aguilera, la polémica evidencia que en Cuba “no es verdad que cualquiera se equivoque”, y que los errores tienen un precio desigual dependiendo del acceso al poder y la cercanía al aparato estatal. Su análisis plantea un llamado a la reflexión sobre la censura, la autoprotección de las figuras oficiales y la falta de espacio para el debate crítico en la sociedad cubana actual.