Detectan tres fábricas clandestinas de cigarros en Holguín con decomiso superior a dos millones de pesos
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 4 de marzo de 2026
Tres fábricas clandestinas de cigarros fueron descubiertas en el reparto La Quinta, del Consejo Popular Vista Alegre, en la provincia de Holguín, según informó la página oficialista de Facebook cercana a la policía, Cazador Cazado. De acuerdo con esa fuente, los decomisos superan los dos millones de pesos y varias personas enfrentan cargos por actividad económica ilícita.
El perfil, vinculado a sectores del Ministerio del Interior, detalló que durante los allanamientos fueron ocupados talleres improvisados, almacenes con grandes cantidades de cigarros de procedencia dudosa y materias primas destinadas a continuar la producción. Las autoridades aseguraron que las fábricas operaban desde hacía años sin ser detectadas.
Más allá del tono triunfalista con que el oficialismo presenta estos operativos, el caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad inocultable: el auge del mercado informal en Cuba. En un país donde el Estado mantiene el monopolio sobre la producción y comercialización de tabaco, la existencia de estructuras clandestinas de esta magnitud evidencia fallas de control, pero también profundas distorsiones económicas.
La crisis estructural que atraviesa la isla —marcada por inflación, escasez de productos básicos y bajos salarios estatales— empuja a muchos ciudadanos a buscar alternativas fuera del circuito oficial. El precio de los cigarros en la red estatal ha aumentado considerablemente en los últimos años, mientras la calidad y disponibilidad fluctúan. Este escenario crea un terreno fértil para la producción y venta ilegal.
El gobierno suele presentar estos casos como simples hechos delictivos aislados. Sin embargo, el crecimiento sostenido del comercio clandestino, ya sea de alimentos, combustible o tabaco, refleja un fenómeno más amplio: la incapacidad del modelo centralizado para satisfacer la demanda interna y generar incentivos económicos legales.
Según la información difundida, los responsables enfrentarán procesos judiciales y podrían recibir sanciones severas. En Cuba, los delitos económicos son castigados con rigor, especialmente cuando afectan sectores estratégicos o monopolios estatales.
No obstante, mientras se anuncian golpes contra redes ilegales, persisten interrogantes sobre cómo estas fábricas pudieron operar durante años sin ser detectadas. En barrios donde el control social y la vigilancia son constantes, resulta difícil imaginar una actividad de esta escala sin algún nivel de tolerancia o negligencia previa.
La operación en Holguín ocurre en un contexto donde el Estado intensifica inspecciones y redadas contra emprendimientos privados y vendedores informales, en un intento por frenar la expansión del mercado paralelo. Pero los operativos represivos no resuelven el problema de fondo: la falta de oportunidades económicas reales y la asfixia regulatoria.
Mientras tanto, la población continúa lidiando con apagones, escasez y pérdida del poder adquisitivo. En ese entorno, el mercado clandestino no es solo un fenómeno criminal, sino también un síntoma del deterioro económico que atraviesa el país.