La Habana registra la mortalidad infantil más alta en décadas mientras el sistema de salud cubano muestra señales de colapso
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 2 de febrero de 2026
Durante el último Pleno del Partido Comunista de Cuba (PCC) en La Habana, las autoridades reconocieron que la capital del país presenta la tasa de mortalidad infantil más alta de la Isla, con 14 muertes por cada mil nacidos vivos, un nivel no visto en décadas y que evidencia el deterioro de los servicios sanitarios, otrora uno de los principales emblemas del sistema de salud socialista.
La cifra habanera supera en más de cuatro puntos la tasa nacional, que, según el primer ministro Manuel Marrero, cerró 2025 en 9,7 por cada mil nacidos vivos, frente a 7,1 en 2024, marcando un incremento de 2,6 puntos en un solo año. Este aumento refleja, según expertos, un colapso progresivo de la infraestructura médica y de los programas de atención materno-infantil.
El Pleno del PCC también reportó otros indicadores negativos en la capital: la producción física alcanzó solo el 50,2 % de lo previsto, la circulación mercantil minorista no se cumplió, y la construcción de viviendas se limitó al 41 % de la meta anual, mostrando un retroceso generalizado en múltiples áreas de gestión.
En cuanto a la mortalidad materna, Marrero evitó actualizar cifras exactas, aunque se sabe que el primer semestre de 2025 cerró con 56,3 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos, frente a 37,4 en el mismo periodo de 2024, con Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba entre las provincias más afectadas.
El panorama demográfico también preocupa. Se proyecta que la población cubana descenderá de 9,6 millones en 2025 a 7,7 millones en 2050, mientras que la proporción de adultos mayores aumentará del 25,7 % al 36,4 % y la población en edad laboral se reducirá de 5,9 a 4,1 millones, reflejando un envejecimiento poblacional acelerado y una baja fecundidad persistente.
Los retrocesos en el Programa Materno Infantil, históricamente un pilar del relato oficial, evidencian un colapso sistémico de la salud pública, donde la combinación de menor número de nacimientos y aumento de muertes maternas e infantiles dibuja un panorama sombrío que ya no puede ser ocultado con discursos propagandísticos ni cifras maquilladas.