Otro mensaje en el Malecón habanero en contra de la dictadura: “Viva Trump”
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 16 de febrero de 2026
La Habana volvió a convertirse en escenario de desafío ciudadano. Por tercera vez, un cartel con la consigna “Viva Trump” apareció en un punto estratégico del Malecón, justo frente al Hotel Deauville, una de las zonas más vigiladas por el régimen. La acción, realizada durante la noche y visible desde la mañana, no solo reafirma un respaldo político externo, sino que constituye un acto directo de resistencia frente al control absoluto que ejerce el castrismo sobre la vida pública.

Lo que para muchos podría parecer un simple grafiti, en realidad representa una provocación política significativa. En una ciudad saturada de cámaras, patrullas y agentes encubiertos, colocar un mensaje así requiere coraje y refleja que el miedo impuesto durante décadas comienza a resquebrajarse. El hecho de que este acto se haya repetido en tres ocasiones subraya que no se trata de un evento aislado, sino de un patrón creciente de desobediencia civil que busca romper el silencio impuesto por la represión.
El Hotel Deauville, epicentro de vigilancia política y turística, no fue elegido al azar. Ubicado frente al Malecón, el cartel desafía directamente la imagen que el régimen intenta proyectar al mundo, revelando las grietas internas de un sistema que controla con mano dura pero no puede silenciar por completo la voz de su pueblo. La acción demuestra que la resistencia cívica cubana no depende de grandes organizaciones, sino del valor de ciudadanos dispuestos a expresar su desacuerdo de manera visible y pacífica.

El movimiento Cuba Primero celebra este tipo de gestos como signos de un despertar nacional. Cada cartel colocado, cada mensaje de protesta visible en la vía pública, es un símbolo de libertad y un recordatorio de que, a pesar de apagones, escasez, hambre y censura, la voluntad de los ciudadanos por reclamar sus derechos sigue viva.
La reacción inmediata del régimen —movilización de militantes, agentes de la Seguridad del Estado, policías y miembros de la UJC para borrar el mensaje— demuestra que un simple acto de expresión libre les resulta más amenazante que discursos oficiales o propaganda estatal.
Este nuevo episodio refuerza la idea de que la verdad y la libertad encuentran siempre su camino, incluso frente a la violencia y la intimidación. Cada ciudadano que se atreve a expresarse recuerda que los derechos no se pueden encadenar ni borrar.
En el Malecón de La Habana, un simple letrero no solo desafía al régimen; simboliza el coraje de un pueblo que ha decidido despertar y resistir sin miedo, dejando claro que, aunque intenten borrar las palabras, no podrán silenciar la determinación de quienes sueñan con una Cuba libre.
Del perfil de La Tijera