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Productores privados sostienen la producción porcina en Cuba en medio de una crisis histórica

Redacción de CubitaNOW ~ sábado 17 de enero de 2026

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La producción de carne de cerdo en Cuba atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas, aunque los productores privados se han convertido en un factor clave para evitar el colapso total del sector. Así lo reflejan datos recientes publicados por la prensa oficial, que, pese a resaltar avances puntuales, confirman el retroceso estructural de la porcicultura estatal.

Según reconoció el diario Granma, la Empresa Porcina de la provincia de Granma cerró el año 2025 con resultados considerados favorables, fundamentalmente gracias a convenios con productores privados, responsables actualmente de aproximadamente el 95% de la carne que cumple con el plan anual. En la práctica, el Estado ha dejado de ser el productor principal y ha pasado a desempeñar un rol secundario como gestor, facilitador de genética y proveedor de asistencia técnica.

Este esquema traslada los costos y riesgos de la ceba a los productores privados, quienes asumen la alimentación, el manejo y la comercialización. El modelo ha permitido cierta recuperación de la masa ganadera y algunos avances genéticos, como el aumento de reproductoras raciales puras y de capa oscura. Sin embargo, estas mejoras no logran revertir la crisis nacional del sector.

Entre 2020 y 2024, Cuba perdió el 73% de sus hembras reproductoras, un golpe severo a la capacidad productiva del país. La escasez de alimentos balanceados continúa siendo el principal obstáculo. Directivos del sector admiten que resulta imposible alcanzar la capacidad histórica, estimada en unas 8.000 cabezas por unidad productiva. Ante la falta de pienso, los productores recurren a alternativas como boniato, yuca y calabaza, además de la elaboración artesanal de harina de pescado, soluciones que apenas alivian el problema.

Aunque algunos indicadores técnicos han mejorado —como el número de crías por parto y la reducción de la mortalidad—, el panorama general sigue siendo crítico. La producción nacional cayó de unas 200.000 toneladas en 2018 a apenas 9.300 toneladas en 2024. Esta debacle tiene un impacto directo en la población: la carne de cerdo, antes un alimento básico, se ha convertido en un producto de lujo, con precios que superan los 1.000 pesos por libra, inaccesibles para la mayoría de los cubanos.


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