Cuba, última en América Latina en PIB per cápita según la CEPAL, incluso por debajo de Haití
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 25 de febrero de 2026
Cuba ocupa el último lugar de América Latina en Producto Interno Bruto (PIB) per cápita a precios corrientes, según el Anuario Estadístico 2025 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El dato no solo refleja una coyuntura adversa, sino el resultado acumulado de más de seis décadas de un modelo económico centralizado impuesto por el régimen de los Castro.
De acuerdo con el informe, en 2025 el PIB cubano a precios corrientes alcanzó apenas 12.100 millones de dólares, equivalente al 0,2% del total regional. El PIB per cápita anual se situó en 1.082 dólares, una cifra dramáticamente inferior al promedio latinoamericano, que supera los 10.200 dólares. La brecha ronda el 90%, una distancia que evidencia el rezago estructural de la isla frente a sus vecinos.
En términos corrientes, Cuba se ubica incluso por detrás de Haití, históricamente considerado el país más pobre del hemisferio occidental. También está muy lejos de economías de tamaño comparable como República Dominicana o Costa Rica, que en las últimas décadas han logrado atraer inversión extranjera, diversificar sus exportaciones y fortalecer el sector privado.
El informe de la CEPAL certifica además dos años consecutivos de contracción económica en la isla. En 2024, el PIB cayó 2,6%, y la tendencia negativa continuó en 2025, mientras el resto de América Latina registró un crecimiento promedio del 4,7%. Esta divergencia no puede explicarse únicamente por factores externos, pues el resto de la región enfrenta también presiones inflacionarias, tensiones geopolíticas y desaceleración global.
El modelo implantado tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro y continuado por Raúl Castro se basó en la estatización casi total de la economía, el control centralizado de precios y salarios, y la eliminación de amplios espacios de iniciativa privada. Décadas después, los resultados muestran baja productividad, dependencia crónica de importaciones, deterioro industrial y un éxodo masivo de fuerza laboral.
A esto se suman distorsiones monetarias, escasez persistente de bienes básicos, caída en la producción agrícola y energética, y un aparato burocrático que limita la creación de riqueza. Aunque el Gobierno atribuye la crisis al embargo estadounidense, otros países de la región sin acceso privilegiado a grandes mercados han logrado mejores indicadores mediante reformas estructurales, apertura a la inversión y seguridad jurídica.
La posición de Cuba en el fondo de la tabla regional no es un episodio aislado, sino la expresión numérica de un modelo que no ha generado prosperidad sostenible. El PIB per cápita, que mide la riqueza promedio por habitante, deja en evidencia que la isla no solo está rezagada frente a las economías más dinámicas del continente, sino también frente a naciones que partían de condiciones similares o incluso más desfavorables.
Mientras América Latina avanza, aunque con desafíos, Cuba permanece atrapada en una contracción prolongada. Las cifras de la CEPAL ofrecen un diagnóstico claro: la economía cubana atraviesa una de sus peores etapas y arrastra las consecuencias de un sistema que, lejos de cerrar brechas, las ha profundizado.