Guerra en Medio Oriente amenaza con expandirse y sumar nuevas naciones al conflicto (Video)
Redacción de CubitaNOW ~ lunes 2 de marzo de 2026
La situación en Oriente Medio continúa escalando peligrosamente tras una serie de ofensivas militares entre Irán, Israel y Estados Unidos que han transformado un enfrentamiento en un conflicto de gran magnitud con repercusiones regionales e internacionales que algunos especialistas catalogan como una escalada militar abierta con bombardeos, ataques transfronterizos y represalias, y otros describen como “guerra” o “guerra de alta intensidad” debido a su rapidez y alcance.
La violencia se intensificó tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí, en un ataque conjunto llevado a cabo por fuerzas estadounidenses e israelíes, lo que provocó la respuesta militar más fuerte registrada hasta la fecha entre las potencias involucradas.
Desde finales de febrero de 2026, conocidas operaciones como Operación Lion’s Roar han visto a las fuerzas de Israel y Estados Unidos lanzar bombardeos coordinados sobre múltiples objetivos estratégicos en Irán, incluidos arsenales militares, sistemas de defensa antiaérea y centros de comando, con el objetivo declarativo de neutralizar amenazas militares de largo plazo. Estos ataques han provocado explosiones registradas en varias ciudades iraníes, incluida Teherán, donde se escucharon detonaciones fuertes y se observó humo en distintos sectores de la capital, evidenciando el impacto de las ofensivas en territorios densamente poblados.
En respuesta, Irán ha lanzado cientos de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en países del Golfo como Baréin, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos, así como antenas militares en la región. Aunque muchas de estas amenazas han sido interceptadas por sistemas defensivos, varios impactos muy significativos han tenido consecuencias humanas y materiales graves.
Uno de los ataques más dramáticos fue el impacto directo de un misil iraní en la ciudad israelí de Beit Shemesh, cerca de Jerusalén, donde un proyectil entró en un refugio improvisado bajo una sinagoga, causando al menos nueve muertos, incluidos civiles que buscaban protección, y decenas de heridos, entre ellos un niño de cuatro años. Junto a las víctimas fatales, el ataque destruyó edificios residenciales cercanos y provocó daños en viviendas adyacentes.
Además de los misiles contra objetivos civiles, las fuerzas iraníes afirmano que múltiples proyectiles alcanzaron zonas de infraestructura militar aliada y atacaron un portaaviones estadounidense, el USS Abraham Lincoln, según declaraciones oficiales recogidas por agencias internacionales. Esto marca un salto en la geografía del conflicto al incluir plataformas militares navales en el Golfo Pérsico como blanco de represalias por parte de Irán.
La confrontación ha tenido consecuencias mortales también para Estados Unidos: fuentes oficiales informan que tres militares estadounidenses perdieron la vida y varios resultaron heridos durante operaciones relacionadas con el conflicto en Irán, lo que representa una escalada directa en la participación estadounidense.
En el frente diplomático, varios países del Golfo y de la región han condenado los ataques iraníes, y las fuerzas aliadas trabajan en conjunto para coordinar defensas y proteger sus territorios, en medio de una creciente preocupación por posibles ampliaciones del conflicto a otras naciones.
En los últimos días, los líderes de Francia, el Reino Unido y Alemania emitieron una declaración conjunta en la que condenan los ataques con misiles y drones lanzados por Irán contra países de la región, incluyendo aquellos que no estuvieron directamente involucrados en las operaciones militares iniciales de Estados Unidos e Israel.
En ese comunicado, firmado por el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz, los tres gobiernos expresaron que estaban “preparados para tomar medidas para defender sus intereses y los de sus aliados en la región” si fuera necesario. Esa formulación incluye la posibilidad de autorizar acciones defensivas —como colaborar con la destrucción de la capacidad iraní para lanzar misiles y drones desde su origen—, siempre bajo criterios de proporcionalidad y protección de sus fuerzas y civiles.
En concreto, el Reino Unido ha autorizado que Estados Unidos utilice bases militares británicas para permitir ataques defensivos contra instalaciones de misiles iraníes, una medida que el propio gobierno británico enmarca como parte de su derecho a defender a sus ciudadanos y personal en la región y como respuesta al incremento de amenazas.
Alemania ha sido más cautelosa, pero junto a Francia y el Reino Unido ha insistido en la necesidad de cooperar estrechamente con Estados Unidos y otras naciones afectadas para coordinar respuestas y proteger a sus aliados y personal.
Es importante subrayar que, hasta ahora, ninguna de estas naciones ha declarado formalmente que estarán participando como beligerantes en un conflicto a gran escala contra Irán o en una “guerra abierta”, según el derecho internacional y la terminología diplomática habitual. Más bien, su postura es de coordinación defensiva con Estados Unidos y aliados para contener el impacto de los ataques iraníes e impedir que estos se extiendan a sus territorios, ciudadanos o fuerzas desplegadas en la región.
Fuentes: Reuters-The Guardian- CBS News- France 24