Niños con enfermedades respiratorias sobreviven entre aguas sucias y abandono estatal en Santa Clara
Redacción de CubitaNOW ~ miércoles 11 de febrero de 2026
Una denuncia llega desde el Hospital Pediátrico Infantil de Santa Clara y no es un hecho aislado ni una exageración: es una radiografía brutal del colapso sanitario que hoy padecen miles de familias cubanas.
En la sala respiratoria B, donde deberían existir las máximas condiciones de higiene y cuidado, niños enfermos respiran aire contaminado, conviven con salideros de aguas sucias y son atendidos en medio de la dejadez total de las autoridades.
Según el testimonio recibido, uno de los cubículos presenta un salidero constante que atraviesa el piso, mezclando agua contaminada con residuos y creando un ambiente altamente peligroso. Las madres, agotadas y angustiadas, temen resbalar mientras cargan a sus hijos enfermos. En el cubículo de enfrente, la escena es aún más indignante: suciedad acumulada, restos orgánicos y basura sin recoger, como si la sala hubiese sido abandonada a su suerte.

La situación alcanza niveles inaceptables cuando se conoce que el lavamanos está tupido, imposibilitando incluso el acto más básico de higiene: lavarse las manos. En una sala respiratoria pediátrica, donde el riesgo de infecciones cruzadas es altísimo, esta negligencia no es solo irresponsable, es criminal.
Lo más indignante es que, ante la ausencia de personal de mantenimiento, el mecánico jefe de turno habría pedido a las propias madres que limpiaran “voluntariamente” la sala.
Madres con niños ingresados por afecciones respiratorias, muchas sin dormir durante días, expuestas a aguas sucias y focos de infección. ¿Desde cuándo una madre angustiada sustituye al Estado? ¿Desde cuándo la miseria se normaliza al punto de pedirle a una madre que friegue un cubículo insalubre para que su hijo no empeore?

Entre los pacientes se encuentra un bebé de menos de un año ingresado por asma, obligado a permanecer en estas condiciones deplorables, expuesto a bacterias y complicaciones que pueden agravar su estado. Lo que debía ser un espacio de cuidado se convierte así en un riesgo adicional para la vida.
Este caso desnuda una verdad incómoda: el sistema de salud cubano, tantas veces usado como propaganda política, se cae a pedazos.
No faltan solo medicamentos o equipos; falta lo elemental: limpieza, mantenimiento, responsabilidad. Mientras el discurso oficial habla de “potencia médica”, la realidad muestra hospitales donde los niños enfermos sobreviven entre aguas sucias, indiferencia institucional y silencio oficial.
Hasta el momento, ninguna autoridad ha dado la cara ni ha tomado medidas. El abandono es total. Y cuando un hospital pediátrico llega a este punto, la pregunta ya no es si el sistema está en crisis, sino cuántos niños más tendrán que pagar el precio de esa desidia.
Fuente: La Tijera